Los refrescos y las dietas

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Mucho se ha escrito acerca de lo nocivo que pueden resultar los refrescos para la salud, aunque la realidad es que si una persona quiere adelgazar tendrá que tomar mucha agua como medida principal y dejar de lado los refrescos.

Ahora, hay que aclarar que beber agua y refrescos no es lo mismo. De la forma en que funciona el cuerpo, si el agua es agua sin ningún sabor, el cuerpo la envía al corriente sanguíneo y aumenta la hidratación y el oxígeno a nivel celular. Si el líquido que ingerimos tiene algún sabor (refrescos, café, etc.), el cuerpo asume que es un alimento y lo envía a través del tracto digestivo lo cual no remedia un estado de deshidratación ni necesariamente sube el metabolismo.

Consumir los refrescos carbonatados aunque sean de dieta, es una de las mejores formas que existen de deshidratar el cuerpo y de reducir el metabolismo. Estos refrescos contienen un ácido llamado ácido fosfórico que es lo que nos causa la sensación de “picor en la lengua” cuando los tomamos. El propósito de este ácido es mantener el azúcar en suspensión para que no se vaya al fondo de la lata y proveer la sensación de picor efervescente que es característica de estos refrescos. Los ácidos, por definición, son sustancias que reducen el oxígeno. Lo que pasa cuando tomamos uno de estos refrescos, aunque sea de dieta, es que el ácido fosfórico que contienen reduce una buena parte del oxígeno que está disponible en el cuerpo y eso a su vez reduce el metabolismo.

Por lo general, los refrescos con gas contienen un alto número de calorías, pero no se deben a la presencia de gas sino a la de azúcar. Una lata (33cl) de refrescos contiene unas 140 calorías, procedentes todas ellas de su contenido en azúcar, por lo que tomar uno de estos refrescos es lo más parecido a ingerir un vaso de agua con 3 ó 4 sobres de azúcar disueltos en ella. Si quieres evitar estas calorías extras, puedes elegir los ‘refrescos light’, que contienen prácticamente cero calorías. Pero recuerda, el agua es la bebida que más te hidrata y mejor te refresca y además, no contiene calorías.

Los zumos y granizados son una opción más que recomendable, pero asegurate que los zumos que compres no contengan azúcar, ya que en ocasiones se les añade azúcar cuando la propia fruta ya tiene azúcar de por sí, con lo que el aporte calórico que estamos metiendo a nuestro cuerpo es bastante alto. Los granizados a parte de refrescar no suelen llevar azúcar y su contenido en ácido cítrico aportará una función depurativa y diurética. Las infusiones como el té o el mismo café tienen un aporte de calorías prácticamente nulo siempre y cuando no le añadamos azúcar. Así que un cafe con hielo o un té frío pueden ayudarnos a aliviar nuestro calor sin preocuparnos de engordar.

Imagen | sergis blog

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