Marie Curie, la primera mujer en enseñar en la Sorbona

Apasionada y perseverante, sólo tuvo una cosa en su cabeza, investigar en la ciencia con la idea de acabar con el dolor humano. En apenas dos años se licenció en Física, un año más tarde en Matemáticas, y tras una década de estudios se doctoró en ciencias. Pasó a la historia por descubrir la radioactividad. Casada con Pierre Curie (de quien adoptó su apellido), trabajó junto a él con quien compartió (también con Henri Becquerel) su primer premio Nobel de Física en 1903. Siete años después obtuvo su segundo galardón, pero en Química.

De su personalidad sobresalieron su confianza y su perseverancia, de la única manera que pudo alcanzar importantes logros, como en apenas dos años licenciarse en Física y un año más tarde en Matemáticas; para luego doctorarse en ciencias. Pasó a la historia por descubrir la radioactividad, y por haber obtenido dos premios Nobel, siendo la primera en recibir este importante galardón en dos campos distintos.

Además, se convirtió en la primera mujer en enseñar en la prestigiosa universidad francesa de la Sorbona. Logró que la figura de la mujer, que en aquella época se encontraba bajo la dominación del hombre en todos los campos, fuera tenida en cuenta. No le fue nada fácil.

Marja Sklodowska nació en Varsovia (Polonia) el 7 de noviembre de 1867, siendo la quinta hija de Wladyslaw Sklodowski -profesor de física y matemáticas- y de Bronislawa Boguska -maestra, pianista y cantante-. Después se nacionalizó francesa.

A sus 24 años (en 1891), se mudó a París donde comenzó su formación, gracias a la cual se convirtió en una de las científicas más importantes de todos los tiempos. Se matriculó en el curso de ciencias de la Universidad de la Sorbona, donde a los dos años se licenció en Física y un año más tarde en Matemáticas. Después de una década se doctoró en ciencias en esa misma universidad.

Destacaba por su pasión por la investigación científica, y se la pasaba estudiando. Había logrado independencia personal, siendo lo único importante de su existencia la propia carrera. Incluso cuando en 1894 conoció a Pierre Curie, con quien se casó en 1895 (teniendo él 35 años y ella 26), siguió con devoción sus estudios, acompañada por él que tenía los mismos intereses. Su mayor objetivo era acabar con el dolor humano.


El matrimonio tuvo dos hijas, Irene y Ève, a quienes el entusiasmo inquebrantable de sus padres les fue heredado; incluso su primera hija siguió sus pasos y logró sintetizar los nuevos elementos radioactivos, por lo que obtuvo un premio Nobel en Química (1935), mientras que la otra, periodista, escribió una completa biografía sobre su madre.

Cuando se descubrieron los rayos X y en 1896 las radiaciones (por Henri Becquerel), Marie, que estaba en la búsqueda de un tema para su tesis doctoral, fue animada por su marido para que trabajara sobre estos descubrimientos. Así fue que, ayudada por Pierre, Marie Curie investigó la naturaleza de las radiaciones (que ella llamó radioactividad) que producían las sales de uranio.

Después de un arduo trabajo publicó, en junio de 1903, su tesis doctoral, llamadaInvestigaciones sobre las sustancias radiactivas. Ella averiguó que las radiaciones tenían tanto el uranio como el torio, y luego descubrió que en la pechblenda -un mineral de uranio- los residuos eran más radiactivos que el propio uranio.

Con esto llegó a la conclusión de que ese mineral debía contener algún otro elemento, hasta entonces desconocido; y así descubrió en 1898 dos nuevos elementos: el polonio (llamado así en referencia a su país nativo, por razones políticas) y el radio -denominado así por su intensa radiactividad-.

En 1903 Marie y Pierre compartieron con Becquerel el Premio Nobel de Física por el descubrimiento de los elementos radiactivos. Por su parte, ella se convirtió en la primera mujer en recibir este galardón. Al año siguiente Pierre fue nombrado profesor de física en la Universidad de París, mientras ella daba clases en un un colegio de señoritas cercano a Versalles.

En 1905 Pierre fue nombrado miembro de la Academia Francesa, reconocimiento que a ella le fue negado. De igual forma, ambos por igual lograron fama mundial, por lo que fueron consultados por profesionales de todo el mundo. Una de las cosas que más llamó la atención de los dos es que ninguno quiso lucrar con su investigación mediante patentes.

Pero para ellos lo importante era seguir trabajando, incluso Marie llegó a escribir “…La gente nos distrae de nuestro trabajo. He decidido no recibir más visitas; pero de todos modos se me importuna. Los honores y la fama han estropeado nuestra vida…“.

Cuando Pierre murió, el 19 de abril de 1906 atropellado por un coche de caballos, Marie se hizo cargo de sus clases en La Sorbona (fue la primera mujer en enseñar en esta influyente universidad), y continuó con sus propias investigaciones. Esa vehemencia por la ciencia la acompañó hasta su muerte.

Es así que en 1910 pudo obtener un gramo de radio puro, por lo que en 1911 recibió su segundo Nobel, pero en Química, debido a sus investigaciones sobre el radio y sus compuestos. En 1914 la Sorbona y el Instituto Pasteur de París crearon de forma conjunta el Instituto de Radio, convirtiéndose Marie Curie en la directora de la institución.

Al frente de ese instituto continuó investigando las aplicaciones médicas de la radiactividad y de los rayos X. Murió el 4 de julio de 1934 (en 1995 sus restos fueron trasladados al Panteón de París), debido a una leucemia causada por la acumulación de radiaciones en su médula ósea. Su obra más importante es “Traité de radiactivité” (1910).

Su vida no estuvo llena de lujos materiales, sino todo lo contrario. Pero tanto para Marie como para su marido lo importante era su vida abocada a la ciencia, campo en el cual se destacaron sobremanera. Fue gracias a sus constantes trabajos de investigación por lo que consiguieron el mayor de los éxitos, ser felices haciendo lo que les gustaba.

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