Crítica: El gran Vázquez

El gran Vázquez

Título: El gran Vázquez
Director: Óscar Aibar
Género: comedia
Fecha de estreno: 24 de septiembre
Intépretes: Santiago Segura, Álex Angulo, Mercè Llorens
El gran Vázquez, tráiler de la última película de Santiago Segura
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Simpática comedia picaresca que destaca por recordarnos la edad de oro de la editorial Bruguera

El gran Vázquez es un simpático retrato de la España de una época y un más que notable recordatorio de la importancia de unos tebeos, los de la editorial Bruguera, que fueron una verdadera piedra angular en la formación de generaciones. Pese a que como retrato picaresco de un personaje que era puro reflejo de sus creaciones, y al revés, no acaba de funcionar, de todas formas hay diversos aspectos en la pelicula ciertamente interesantes.

Óscar Aibar se vale en El gran Vázquez de un correcto Santiago Segura, que aunque nunca consiga hacernos olvidar al actor que encarna al personaje y resulte algo forzado en los momentos en los que la película le pide un cierto dramatismo, está acertado cuando tocar recurrir al asunto picaresco, una de las partes vitales de la trama.

El gran Vázquez es una película que se ve con simpatía durante todo su metraje, aunque nos gusta mucho más cuando se centra en retratar el modo de trabajo de la mítica editorial Bruguera (con cuyos tebeos me crié). Elementos como la relación de Vázquez con Ibáñez, creador de Mortadelo y Filemón; o con sus jefes en la editorial (presentada desde el cariño como una pequeña empresa casi tiránica con sus empleados) son lo más interesante de la película, y además beben directamente del espíritu de aquellas creaciones que entretuvieron a la chavalería durante décadas y reflejaron mucho mejor de lo que muchos creen la evolución y el espíritu de todo un país.

Es ahí donde la mezcla entre ficción y realidad que propone El gran Vázquez funciona mejor, mucho mejor que cuando toca describir esa doble vida sentimental y picaresca del protagonista, punto en el que la película se muestra realmente insegura a la hora de trazar paralelismos con las creaciones del dibujante español. Estos aspectos nos enganchan durante la primera parte del filme, pero se agotan mucho antes de lo que sería deseable. Menos mal que tenemos a actores secundarios como Álex Angulo y el propio Manolo Solo, que encarna magistralmente a Ibáñez, para mantener la función hasta el final con aceptable solvencia.

Otro de los aciertos de Aibar es colocar el trasfondo político como precisamente eso, un trasfondo que nunca jamás toma el protagonismo de una historia de personaje y que no por ello deja de ser menos representativa de la identidad española. El gran Vázquez elude así caer en un error del que creo que no se libraba ni siquiera la notable ‘Celda 211′, y que muchas me fastidia la inmersión en la historia en muchas propuestas de cine patrio.

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