Crítica: El luchador

Mickey Rourke en El luchador

Título original: The Wrestler
Director: Darren Aronofsky
Género: Drama
Guión: Robert D. Siegel
Reparto: Mickey Rourke, Marisa Tomei, Evan Rachel Wood
Duración: 105 min.
Estreno en España: 20/02/2009
Trailer en español y cartel: El luchador
¿Debo ir a verla? ★★★★☆ Mickey Rourke se deja el alma en cada escena para conseguir una película excelente y conmovedora, la mejor de las filmadas por Darren Aronofsky.

Como la de una estrella que se apagó. Así puede calificarse la carrera de Mickey Rourke. En los 80 el actor debutó en un film de la talla de Fuego en el cuerpo, de Lawrence Kasdan y llegó a participar en la histórica La ley de la calle, de Francis Ford Coppola. Sin embargo, después del taquillazo de 9 semanas y media, la carrera y la vida de Rourke se van hundiendo hasta llegar a involucrarlo en proyectos del calado de Double Team (con Van Damme y Dennis Rodman). Algo parecido le ocurre a su último personaje en la ficción, Randy The “Ram” Robinson, una vieja gloria de la lucha libre que se arrastra por combates de la peor clase mientras sueña con volver a ser grande.

Suponemos que Rourke también pretendía regresar al primer plano de la actualidad, y con su interpretación en esta película sin duda lo ha conseguido (hasta en cinco proyectos veremos al actor en los próximos dos años). Y lo ha hecho con total justicia, ya que su conmovedora interpretación es de las mejores que hemos visto en mucho tiempo. Poniendo en su haber su propia experiencia personal y un cuerpo tan musculoso como sufrido, Rourke convence y emociona. Sin su presencia, El luchador no sería la excelente película que es.

Sin embargo, tampoco hay que restarle méritos al realizador, el siempre polémico Darren Aronofsky. El director surgió del indie con una cinta con cierta gracia visual (Pi) y a partir de ahí pasó a proyectos de más envergadura. Nunca me convenció su hipertrofiado lenguaje, especialmente en la fallida La fuente de la vida. Sin embargo, en El Luchador demuestra su talento, precisamente al abandonar el estilo que hasta ahora lo había caracterizado. Aquí no hay un montaje enloquecido, ni lisergia, ni new age, ni juegos insignificantes con el espacio-tiempo. La propuesta se caracteriza por su sencillez y realismo, con una fotografía muy física. El director se limita a poner la cámara tras la dolorida espalda del protagonista, invitándonos a que lo sigamos en su amargo viaje.

Y nosotros lo hacemos conmovidos ante la humanidad de los profesionales de la lucha libre (un deporte que muchos consideran una estafa, aquí retratado con infinito respeto), ante la incapacidad del protagonista de acostumbrarse a un mundo que no le corresponde (el suyo acabó con el suicidio del “maricón de Kobain”, en sus propias palabras) y ante la historia de una stripper que ya tampoco atrae a la clientela como antes. Marisa Tomei borda al segundo personaje perdedor de la película, que casi podría haber protagonizado su propia historia (con la vieja gloria de la lucha libre como secundario).

Tras unos fugaces 105 minutos llegamos a un desenlace tal vez convencional pero que se antoja como el único posible. Y varios días después la película va creciendo dentro de ti, recordándote que la distancia entre el triunfo y el olvido es solo el tiempo. Un último apunte. No hay que perderse los títulos de crédito finales, con Bruce Springsteen aportando al conjunto la excelente The Wrestler (galardonada con el Globo de Oro). A la manera de su clásico álbum Nebraska, el Boss emociona al retratar apenas con su voz y su guitarra acústica la historia de una derrota.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...