Crítica: Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal (I)

Poster de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

Título original: Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull
Director: Steven Spielberg
Guión: David Koepp, basado en una historia de George Lucas y Jeff Nathanson
Año: 2008
Duración 122 min
Género: aventuras
Intérpretes: Harrison Ford, Cate Blanchett, Karen Allen, Ray Winstone, Shia LaBeouf, John Hurt
Especiales Indiana Jones: Orígenes, El Templo Maldito, Primeras reacciones.
Crítica de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal por Lucía Ferrer
Crítica de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal por Carlos J. Pérez
Trailer ‘Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal’
Estreno en España: 22 de mayo de 2008

Tras dos décadas de espera, el mito fundacional de la aventura fílmica moderna vuelve para dar sopas con onda a momias digitales, heroínas de videojuego en bragas o ultramodernos inventos superheroicos. Indiana Jones, the man, vuelve más grande, más viejo y con magulladuras, como inteligentemente nos señala Spielberg desde el principio, eso sí, sin pasar el rotulador narrativo por ello para no dañar el mito. Un simple artilugio de aventura, un juguete nostálgico directo al grano, una caricatura nostálgica de los 80 (y los 50), una parodia seria, y sobre todo el finiquito final a un cine que ya no es.

Spielberg y Lucas diseñan una aventura espectacular, sin pausa ni freno -pese a algún desajuste de guión-, pero lo mejor de todo es que, al igual que las anteriores, todo da la impresión de sucederse sin estridencia alguna, con brevedad y una sabiduría narrativa que no confunde simpleza con mal gusto (‘Tomb Raider’, ‘Resident Evil’, etc) ni busca marear la perdiz con una galería imposible de situaciones (Piratas del Caribe II y III). No hay más, no era lugar para ello. Repasen las anteriores y díganme qué queda tras su visionado, salvo esa sensación de satisfacción infantil regalada al público, que es la misma que obtuvieron sus creadores haciéndola.

Para aplastarnos con su carisma a Harrison Ford le basta simplemente su sombra, y a la vejez viruelas: sin molestarse siquiera en disimularlo, Ford está como siempre, desde el primer puñetazo hasta la última sonrisa. Que aprendan otros, su legado está ahí. Su Indy se sabe más viejo pero más sabio, durante todo el metraje: todo está revestido de aceptación de la edad, a pesar de las acrobacias. Cate Blanchett compone la mejor villana de la saga. Paródica pero entrañable, malvada al nivel de una niña curiosa: su mirada delata la obsesión y la locura por lo desconocido, pero también la inocencia impaciente de un infante, (ver cuando observa la huida de Indiana y los suyos por las cataratas). En el lado menos positivo, Shia LaBeouf y Karen Allen aparecen desdibujados, sobre todo la segunda, en beneficio, eso sí, de un sorprendente John Hurt ocupando el rol de viejos compañeros.

Atrás quedan serios defectos que podían haber sido corregidos: los primeros compases de la acción en Perú son desabridos y sosos, nada ocurre y no es debido a la carencia de cirquenses numeritos de acción. Spielberg nos tiene muy mal acostumbrados… Veinte minutos desaprovechados que podían haber sustentado la relación de Indiana con el joven personaje de Mutt, del cual tampoco desvelaremos aquí su verdadera -y obvia- identidad. No cuentan como defectos la buscada inversimilitud del relato, marcado a fuego con la ironía de la que otros no son capaces más que saturando, desinteresado en rizar el rizo en todo lo que no sea entretener con estilo y talento, y es que aquí hay más risas que en ‘Algo pasa en las Vegas’.

El componente fantástico es el que mejor funciona. La elección es polémica, pero finalmente inteligente. Tiempo al tiempo. A saber, con ese memorable plano final en el que se revela el mcguffin extraterrestre (¿quién se acuerda de ‘Abyss’?), Spielberg finquita, finaliza a través de llevar a sus últimas consecuencias, al cineasta conmovedor de corazones de los 80. ‘E.T’., ‘Encuentros en la Tercera Fase’ e incluso ‘Star Wars’ se van para siempre, parece decirnos su propio creador. Su regreso temporal ha sido a petición popular. A recordar especialmente la muy cachonda huída en la universidad, con rusos en territorio americano en plena Guerra Fría (¡!), y Marcus Brody haciendo de las suyas en forma de estatua (atención a la reacción de Ford tras el incidente con la misma).

Indiana es ya sesentón, ha visto desaparecer a los suyos (memorable ese instante homenaje a Denholm Elliot y Sean Connery), pero sigue atrayendo los problemas. Como a todos nos llega nuestro San Martín, Henry Jones Jr. encontrará la horma de su zapato en su pasado, y presume por fin de sabiduría, la misma que la deliciosa malvada Cate Blanchett buscará eternamente en su desaconsejable periplo interdimensional. Por cierto, aplaudamos ya el chocante momento nevera, culminación de un prólogo repleto de humor, misterio, traiciones y además digno de elogio por su atrevimiento (me van a llover hostias por esto), y que ademas aloja el mejor cameo que podía existir: ese arca asomando escondida durante unos segundos, perdida para siempre pero especial entre todas las demás cajas.

Especial Indiana Jones: Orígenes, El Templo Maldito, Reacciones.

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