Crítica: La felicidad nunca viene sola

Una comedia romántica que, aunque alude a los tópicos y sacrificios de la pareja, lo hace con frescura y ausencia de ñoñería, e incluso con un toque de ironía

La felicidad nunca viene sola

La felicidad nunca viene sola es, como habréis adivinado, una comedia romántica sobre la felicidad, el amor y los embrollos con los que suele venir aparejado. La premisa de este amable film francés es clásica y no necesita mucho más: solterón abandona las juergas y la informalidad al enamorarse de una gran mujer. O lo que viene a ser lo mismo, por mucho que uno lo niegue cuando viene el amor, viene todo lo demás., sin poder impedirlo

Esto, sin embargo, y se lo agradecerán a los guionistas, ‘La felicidad nunca viene sola’ no está repleta de un sinfin de frases y situaciones ñoñas, sino de lo ridículo de meterse en la piel de un enamorado que jamás lo ha sido no ha querido serlo y con un inmaduro puesto en el contexto de una familia ‘al uso’ con ‘tres pequeñuelos’, hijos de ella. Por supuesto, no resulta tan trágico el asunto de la pareja, que sólo sirve para introducir gags, sino que los causantes de los problemas son el ex y los proyectos y sueños profesionales que son incompatibles con el nuevo amor.

La faceta musical del film es otro elemento clave ya que se cuenta con una banda sonora elegante y, además, con las canciones ‘interpretadas’ por el protagonista que es músico. LLegado a este punto, se mete hasta el fondo la pata en el agujero del cliché, pero resulta hasta irónico o paródico cuando se llega a la escena de, atentos, el piano volador.

Todo se sostiene gracias, sobre todo, al ejercicio de cierta contención del director y guionista James Huth (aunque no se cortará en cuanto a los ‘tortazos’ que se propinan, solos, los pobres enamorados por accidente) y a sus dos actores principales. Sophie Marceau, una mujer bella que gana con los años y que construye un personaje muy seductor, sin necesidad de enseñar o exagerar, y Gad Elmaleh, muy en su papel, que consigue curioso encanto.

Así, La felicidad nunca viene sola, es una opción que gustará a los amantes del género, muy por encima de la media en general, y sin, como viene siendo la costumbre, tirar por los suelos a los personajes, especialmente los femeninos. La gracia está en que se puede tomar cariño a los personajes, naturales y alocados en su punto, y que, como se sabe, la felicidad más auténtica se halla, en la vida como en el film, cuando uno no se obsesiona en buscarla (a pesar de los sacrificios que impone).

Título: La felicidad nunca viene sola
Título original: Un bonheur n’arrive jamais seul
Género: comedia romántica
Duración: 110 minutos
Fecha de estreno: 3de agosto de 2012
Intérpretes: Gad Elmaleh, Sophie Marceau, Maurice Barthélémy,François Berléand, Michela Chiron,Timothé Gauron
Trailer español y poster de ‘La felicidad nunca viene sola’
¿Debo ir a verla? ★★★½☆ El amor de verdad bueno es el que te hace reìr (y llorar, pero de emoción, no de vergüenza ajena)

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