Crítica: La pesca del salmón en Yemen

La pesca del salmón en Yemen

Título: La pesca del salmón en Yemen
Título original: Salmon fishing in the Yemen
Director: Lasse Hallström
Género: comedia, drama
Fecha de estreno: 20 de abril
Intérpretes: Ewan McGregor, Emily Blunt, Kristin Scott-Thomas
La pesca del salmón en Yemen, trailer español y póster
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆

Creo que no me invento nada al decir que la comedia británica ha sido considerada habitualmente como una tabla de salvación para el género, gracias a su característica ironía y una superior inteligencia que se ha manifestado a lo largo de décadas. Una declaración que, de ser cierta, ahora mismo resulta tremendamente injusta, no porque sea mentira, sino debido al más que aceptable estado de la fábrica de risas de la que podría ser su rival directa, la de EEUU. Donde sí se cumple el imaginario axioma, y aquí caben bastantes menos dudas, es en la variedad romántica del género. Salvo cintas ejemplares como ‘500 días juntos’ o -aquí va mi placer culpable de hoy, pongan ustedes su preferida- ‘Siempre el mismo día’, los amoríos cómicos o dramáticos de los tórtolos de turno suelen destacar por su mecánica rutinaria y desganada, por mucho que la taquilla suela acompañar. La pesca del salmón en Yemen hace denodados esfuerzos por alejarse de esa rutina, aunque por el camino nos cree cierta incertidumbre.

Una sensación que no proviene de ninguna idea revolucionaria o verdaderamente original (al fin y al cabo, estamos en una cinta del sueco Lasse Hallström, al que Peter Biskind tachó de forma bastante injusta de ser poco menos que un inútil en su volumen ‘Sexo, mentiras y Hollywood’), sino de la incapacidad de sus responsables para conciliar el carácter soñador e idealista de su guión con las referencias actuales, inmediatas y ciertamente duras de su base argumental, algo que da al traste con la complicidad del espectador y la reemplaza por cierta sensación de incredulidad, que se debe -repito- a los excesivos esfuerzos de crear una sensación de originalidad que me resulta un tanto falsa.

En La pesca del salmón en Yemen aparecen de cuando en cuando referencias al terrorismo, a las intervenciones occidentales en Afganistán, al desequilibrio del mundo contemporáneo y hasta la crisis económica, sin que el prestigioso guionista Simon Beaufoy encuentre la manera de ajustar comedia romántica y alocada y el elemento dramático que asoma a lo largo del metraje. Un contraste que, de todas formas, resulta premeditado y que se refleja bastante bien en la inverosímil e idealista premisa de criar el salmón británico en medio del desierto. Pero no hablamos de eso, sino de esa genuina chispa de magia y vida que convierte en largometraje eficaz en uno inolvidable.

No obstante, quizá estemos siendo excesivamente injustos con La pesca del salmón en Yemen, una comedia bienintencionada, entretenida y -sobre todo- bien interpretada por Ewan McGregor y una espléndida Emily Blunt, cuya elegancia, sencillez y espontaneidad da cien vueltas a muchas de sus competidoras norteamericanas (y aqui me refiero a Blunt, no a la película). A un lado dejo a Kristin Scott Thomas, a quien personalmente nunca había visto en un registro tan abiertamente disparatado y enérgico, y que cumple a la perfección con su papel en la cinta. No obstante, su presencia en la cinta no deja de ser un ejemplo perfecto de lo que me refería más arriba.

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