Crítica: Luna Nueva

Luna Nueva, crítica

Título: Luna Nueva
Título original: New Moon
Director: Chris Weitz
Género: romance
Fecha de estreno en España: 18 de noviembre
Intérpretes: Kristen Stewart, Robert Pattinson, Taylor Lautner, Michael Sheen
Trailer: Luna Nueva
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¿Debo ir a verla? ★★☆☆☆ Bella y Edward siguen viviendo su amor eterno, tan eterno como la experiencia del espectador.

La segunda entrega de Crepúsculo se presenta, por fin, bajo el pretencioso título de La saga Crepúsculo: Luna Nueva. Dispuesto a satisfacer al público juvenil ansioso de sagas en su versión femenina, el film presenta una mejor factura que la anterior -con fotografía del español Aguirresarobe-, aunque la pregunta que surge es si hay una historia que desarrollar.

Porque, por si había alguna duda, Luna Nueva vuelve a desaprovechar cada una de las posibilidades de desarrollar una trama con un mínimo de suspense, acción o dramatismo, para sustituir el cine por una ración doble, triple, de estrógenos reprimidos. Lo que nos vende la saga Crepúsculo es un mero triángulo amoroso reiterativo y falaz, que reincinde, por si no nos hubiéramos enterado antes, en el amor inconmensurable entre los dos especialísimos especímentes adolescentes.

Al final, el asunto acaba igual que empieza, y Luna Nueva se reduce a los dos tórtolos de marras jurándose y perjurándose amor en la distancia durante dos larguísimas horas. Porque, y creo que no desvelo nada, la marcha del vampirito en cuestión y su inevitalbe regreso al final es una excusa para alargar el asunto y mostrar un festival de caritas de penapor la marcha de un amor más grande que la vida misma.

La inyección de presupuesto adicional respecto a la anterior se nota, y la labor de Chris Weitz en la dirección es más fluida que la de la mediocre Catherine Harwicke, pero el conjunto sigue teniendo ese tono petulante y cansino que Stephenie Meyer le ha imprimido a su paupérrima ficción. Muy interesante es, por el contrario, la partitura de Alexandre Desplat, que en mi opinión y al igual que en la anterior película con Carter Burwell, es el único que verdaderamente ha hecho los deberes.

Y es que, como en los ultimos compases de la saga Harry Potter, es la condescendiente línea argumental de la autora literaria la que impide a la saga tomar aire y respirar por sí misma. No hay tensión, ni humor, ni genuíno romance en ninguno de los planos de Luna Nueva. Todo se reduce a los suspiros de amor de su protagonista femenina en pos de dos supermachos peligrosos y llenos de secretos, en una visión de la sexualidad y la pareja muy acorde con la fantasía sexual más conservadora que pudiera imaginarse.

Luna Nueva se aprovecha de los lícitos impulsos sexuales de su audiencia femenina potencial para lanzar un contradictorio mensaje de castidad. Es pura esquizofrenia moralista que ni siquiera disimula su afán de manipulación con aliento fantástico  y conocimiento de los resortes del género de terror, del cual chupa descaradamente su envoltorio en su versión más de parvulario. En suma, un producto que sólo puede satisfacer a aquellos a los que no les gusta el género.

¿Qué se puede esperar de una autora que manifiesta no haber visto, o leído, ninguna obra perteneciente el género de terror porque se lo prohíbe su religión organizada?. Permítanme un consejo: si desean disfrutar de un romance vampírico de serie B, divertido y salpicado de jocosa mala leche y cierto sentido de la tragedia, háganse con alguna temporada de la reivindicable serie ‘Buffy, Cazavampiros’.

En Notas de Cine | Crítica: Crepúsculo

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