Crítica: Medidas extraordinarias

Medidas extraordinarias, crítica

Título: Medidas extraordinarias
Título original: Extraordinary measures
Director: Tom Vaughan
Género: drama
Duración: 100 minutos
Fecha de estreno: 12 de marzo
Intépretes: Brendan Fraser, Harrison Ford, Keri Russell
Medidas extraordinarias, trailer español
Trailer: Extraordinary Measures
¿Debo ir a verla? ★½☆☆☆ Su factura indisimuladamente televisiva hace que se le vaya la fuerza por el título

Medidas extraordinarias es un drama médico de perfil bastante bajo, cuya exhibición en salas sólo puede explicarse por las presencias de un acomodadísimo Harrison Ford y un voluntarioso Brendan Fraser. El film dirigido por Tom Vaughan (Algo pasa en Las Vegas) no da entidad ni peso al drama de la enfermedad, y tampoco concede importancia a la relación entre padre y científico, lo único que podía haber salvado la historia de las garras del relato de sobremesa.

Porque Medidas extraordinarias podía haber sido un válido telefilm o hasta una aceptable miniserie en entregas, y casi parece pensada para ello. Su factura plana y rutinaria certifica el nulo interés de su director por aportar algo personal o novedoso al asunto, y hace sospechar que su estreno en cines se debe única y exclusivamente al renovado interés de Ford por aparecer en las pantallas tras el éxito de la última de Indiana Jones. La música enfática y sentimental, la estética desganada y plana y el poco interés que despiertan sus personajes configuran una sesión de drama médico que, por no poner, no pone el acento ni en lo lacrimógeno.

No es de recibo es la nula curiosidad de Vaughan en todos y cada uno de los episodios del relato. Ni las confabulaciones de la industria farmacéutica, ni el factor de “buddy movie” médica despiertan su interés (porque no los hay, de hecho), centrado únicamente en hacer avanzar mecánicamente una trama carente de suspense, emoción y humor. Ni hay heroísmo, ni conflicto, ni nada. El director pasa por todo de puntillas y desaprovecha cada uno de los elementos a su alcance para entregar un producto con el mínimo de personalidad requerido para hacernos olvidar sus convencionalismos, y por el camino desdramatiza la angustia de una enfermedad desconocida en el seno de una familia acomodada.

No hay nada especial que justifique el visionado en cines de Medidas extraordinarias, film por otro parte bienintencionado. Salvo devotos de Harrison Ford (que está bien, como siempre, pero que no aporta ni un ápice de carácter a su personaje), abstenerse. Servidor todavía se pregunta dónde diablos están las medidas extraordinarias del título.

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