Crítica: Miel

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Título: Miel
Título original: Bal
Director: Semih Kaplanoglu
Duración: 103 minutos
Fecha de estreno: 28 de enero de 2011
Intérpretes : Erdal Besikcioglu, Tulin Ozen, Bora Altas
¿Debo ir a verla? ★★★½☆  Interesante  película sobre la infancia que, sin embargo, no consigue estar a la altura de los filmes de Kiarostami y Erice que toma como referentes.

Ganadora del Oso de Oro a la mejor película en el Festival de Berlín 2010, Miel es la tercera parte de la trilogía que el cineasta Semih Kaplanoglu ha dedicado al personaje de Yusuf. El director turco ha realizado tres películas en las que sigue los pasos de su protagonista de manera inversa a la cronología tradicional: ‘Huevo’ (2007) nos cuenta la etapa adulta del personaje; ‘Leche’ (2008), la adolescencia, y ‘Miel’ (2010), la infancia. El realizador pretende con estos filmes hacer un fresco de Turquía donde se aborden, entre otros temas,  las relaciones entre madres e hijos o las tensiones entre modernidad y tradición.

A la espera de la llegada a nuestras carteleras de ‘Leche’ y ‘Huevo’, que se estrenarán el próximo 4 de febrero, podemos decir que ‘Miel’ es una bonita historia de iniciación que parece inspirada por los filmes que sobre la niñez han rodado maestros como Abbas Kiarostami o Víctor Erice. Quizá la presencia del último sea más fuerte que la del iraní. Hay en la película de Samih Kaplanoglu un gusto por la utilización del contraluz y el plano secuencia que son muy características del realizador de ‘El espíritu de la colmena’. Aquella película de Erice se encuentra aquí presente no sólo en la utilización de un elemento como la apicultura, sino a través de la mirada del protagonista, un chaval que se empapa de todo lo que ocurre a su alrededor a través de unos ojos que nos recuerdan los de la magnífica Ana Torrent. No menos evidente es también la influencia de ‘La trilogía de Apu’, tres películas donde Satyajit Ray seguía la vida de su protagonista durante la infancia, adolescencia y primeros años de vida adulta.

De manera reposada,  el director nos cuenta las peripecias del pequeño Yusuff, el hijo de un apicultor que vive en un entorno rural.  A través de la cámara de Semih Kaplanoglu, somos testigos de sus problemas para aprender a leer, comprobamos la peculiar relación que mantiene con su madre  o el drama que supone para la familia la desaparición del padre. El director turco rueda todo con primoroso gusto visual y una espléndida dirección de unos actores  no profesionales que, más que interpretar personajes, parecen vivirlos. No obstante, quizá el gran escollo del largometraje sea un guion un tanto disperso que parece ofrecernos más un conjunto de estampas que una historia bien hilada. En este aspecto, Kaplanoglu tiene todavía mucho que aprender de Erice, un director magistral que también es un espléndido guionista.

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