Crítica: Mientras duermes

Mientras duermes

Título: Mientras duermes
Director: Jaume Balagueró
Género: thriller, terror
Duración: 100 minutos
Fecha de estreno: 14 de octubre
Intérpretes: Luis Tosar, Marta Etura, Alberto San Juan
Mientras duermes, segundo trailer

Mientras duermes, teaser trailer

¿Debo ir a verla? ★★★☆☆

En Mientras duermes, el cineasta catalán Jaume Balagueró vuelve a llevar a la audiencia por el camino del suspense y el terror ubicando la acción, al igual que en ‘[REC]’ y su secuela, en un inmueble del centro de Barcelona. Pero en este caso, la excusa es la génesis de un verdadero psicópata, el encarnado por Luis Tosar, que encarna a César, un amable y voluntarioso conserje inmerso en un camino de descubrimiento personal –y criminal- en el que Balagueró consigue implicar a la audiencia de una forma ciertamente retorcida.

Mientras duermes destaca por ser un psycho-thriller con algunos toques ciertamente originales gracias a un personaje confeccionado de forma ejemplar. Durante la primera media hora de película, conocemos a César, un portero aparentemente normal interpretado por Luís Tosar con su vehemencia habitual. Asistimos a sus rutinas, reconocemos su paciencia con los vecinos –algunos de ellos, perfectamente asesinables-, e incluso confraternizamos con sus deseos de intimar con Clara, una atractiva vecina.

Pero también vamos descubriendo poco a poco las perturbadas y minuciosas conductas del protagonista, que surgen de una manera aparentemente natural y sin estridencias. Mientras duermes, en este sentido, va apretando los tornillos poco a poco, y crece según se va estrechando el cerco en torno al protagonista. Pese a no ser un filme de una tensión insoportable, la jugada aquí parece bien distinta: en no pocos momentos Balagueró obliga al espectador a replantearse sus prioridades y apoyos en el filme, ya que llegamos a desear que César salga indemne pese a la sádica tortura a la que somete a los que le rodean. César empieza siendo un obseso sexual voyeurista, continúa conspirando contra los habitantes del bloque, y en un bucle que parece infinito, acaba resultando un personaje de maldad invencible e indeterminada, a la que  el espectador sólo ha comenzado a asomarse. En este sentido, la carismática interpretación de Luis Tosar dota a César de una incómoda proximidad, de una presencia amable y humana incluso en sus momentos de mayor abyección que da todo el sentido a la cinta.

Todo esto lo observa Balagueró con aséptica corrección, y hasta un humor negro subterráneo y retorcido que es, junto con su capacidad técnica y la superior labor de Tosar, lo mejor de la película. La secuencia que envuelve a César debajo de la cama, con un invitado inesperado, y lo que ocurre después -y que incluye el asesinato más crudo y desagradable visualizado en un cine este año, al menos para mí-, resulta trascendental para entender el cambio que da este correctísimo filme en su último tercio, el mejor de todo el largometraje, y también es un claro ejemplo de lo bien que da de sí Balagueró a la hora de planificar secuencias de suspense con los tiempos perfectamente dominados.

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