Crítica: Morning Glory

Morning Glory

Título: Morning Glory
Director: Roger Michell
Género: comedia
Duración: 108 minutos
Fecha de estreno en España: 21 de enero
Intépretes: Rachel McAdams, Harrison Ford, Diane Keaton, Jeff Goldblum
Morning Glory, trailer en español
¿Debo ir a verla? ★★★½☆ La comedia más agradable y ágil vista en meses, y una bicoca para fans de McAdams y Ford.

Permítanme comenzar la reseña de Morning Glory de forma un tanto inesperada. En un corto periodo de tiempo asistí tanto a los pases de la presente película de Roger Michell como de ‘Enredados’, la nueva propuesta de animación de Disney que se estrena en pocas semanas. Y de ambas salí con la impresión de haber visto un producto sin duda convencional y tradicional, pero capaz de insuflar renovada vida a esos adjetivos. La sonrisa de satisfacción que dejan ambos permanece ahí bastante tiempo después de salir de la sala.

Lo más sorprendente de Morning Glory -filme, por otro lado, poco sorprendente- es que deja de lado las típicas cábalas de las películas románticas y se centra en las relaciones exclusivamente laborales entre la joven protagonista -interpretada por una alegre y perfecta Rachel McAdams- y el veterano periodista de prestigio de un gruñón Harrison Ford. Se trata de una comedia satírica que no hace, ni lo desea, demasiada sangre, sino que usa el escenario periodístico como contexto relativamente novedoso y muy decorativo para un enredo amable. La película quizá se queda algo corta de desarrollo, pero  a cambio ofrece una apreciable riqueza de detalles en lo referente a su trío protagonista. Y no vean ustedes como se disfruta esto.

Ford, por cierto, merece un párrafo para él solo, por mucho que sea McAdams la que lleve el peso de la película -y muy bien, como era de esperar. El protagonista de Indiana Jones despliega todas sus habituales muecas de desgana de una forma abiertamente cómica, asumiendo un personaje que admite todos los paralelismos posibles con su propia persona y logrando un equilibrio entre la parodia y la realidad que ya quisieran para sí otros grandes como Robert De Niro en sus incursiones en la comedia.

Por lo demás, el idealizado retrato de los medios de comunicación está repleto de referencias actuales y alguna interesante reflexión ética que no se acaba de culminar. Pero Michell sabe como utilizarlo como excusa perfecta para que el relato nunca caiga en lo edulcorado o cursi. Me refiero a momentos como la confesión de los personajes de Ford y McAdams en el jardín de un congresista -en los cuales ambos demuestran tener una química inusitada-, o aquel en el que Becky descubre que su empleo vuelve a pender de un hilo. Y no quiero olvidarme de Jeff Goldblum, actor que siempre sabe otorgar algo elegante y chocante a sus papeles, aunque duren escasos cinco minutos.

Claro que por el camino nos dejamos cosas que impiden calificar la película de intachable: el personaje de Diane Keaton es inmerecidamente irrelevante; los episodios románticos tienen un interés meramente utilitario, y el hilo conductor de la historia es algo débil, algo que se nota bastante en la conclusión. Michell usa y abusa de las canciones no originales -algo absurdo, sobre todo contando con el excelente David Arnold como compositor- aunque lo cierto es que consigue transmitir la emoción y ritmo adecuados. Morning Glory es, simplemente, la comedia que mejor ha logrado, en muchos meses, ese difícil equilibrio entre hacer sentir bien al mayor espectro de público posible sin atentar contra la inteligencia de la otra mitad.

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