Crítica: Predators

Predators

Título: Predators
Director: Nimród Antal
Género: acción, ciencia ficción
Duración: 105 minutos
Fecha de estreno en España: 27 de agosto
Intépretes: Adrien Brody, Alice Braga, Topher Grace, Lawrence Fishburne
Predators, trailer internacional
Predators, clip y teaser póster
¿Debo ir a verla? ★★★½☆ Un buen regreso a las bases creadas por McTiernan en un film que potencia el suspense por encima de todo. Buen Adrien Brody.

Si hay una razón por la que ensalzar a un film como Predators es por ser rematadamente artesanal y eficaz. Y eso, en sus circunstancias, no es moco de pavo: se trata de una secuela tardía (más de veinte años) de un título valorado por muchos, pero que no ha pasado a los libros de historia del cine por estar protagonizado por Schwarzenegger y pertenecer al género de la acción y la ciencia ficción. Injusticias de la vida.

Predators funciona porque no es, como podría esperarse de una franquicia que ya ha degenerado en varios títulos de la saga Alien vs. Predator, un mero remix ruidoso y hortera más digno de un videojuego que de una película. Pues bien, Predators es una película, y los que quieran entenderme aquí me entenderán. Se trata de un film muy básico que funciona durante la mayoría de su metraje como un sombrío, ambiental y sobrio suspense repleto, eso sí, de testosterona, y que carece por completo de los estilismos que su productor, Robert Rodriguez, otorga a sus películas como director.

Y ello hay que agradecérselo a Nimród Antal. El director consigue así un film bastante puro, rehuyendo el mostrar demasiadas vísceras y sangre y potenciando el suspense por encima de todo, incluso de la acción. El cineasta californiano consigue crear un entorno opresivo y vuelve a presentarnos la figura del monstruo como un intruso desconocido que tarda bastantes minutos en hacer su aparición. El film no tiene el brutal trabajo de cámara que McTiernan ya apuntaba al principio de su carrera, pero sí crea suspense desde el primer instante. La pirueta y el mérito es doble, porque muchos ni siquiera van a apreciar en qué consistía la apuesta: Antal consigue que un monstruo que ya conocemos de sobra vuelva a generarnos inquietud, y todo ello sin forzar la máquina ni aportar giros que no pertenezcan a la naturaleza imprevisible de sus personajes.

Predators es un film que juega bien sus cartas y que, además, juega limpio. Se sirve además de un Adrien Brody sorprendente y enigmático, que crea un émulo de Schwarzenegger con personalidad propia, y un reparto compacto y eficaz. Precisamente eso es lo que desprende la película dirigida por Nimród Antal: eficacia. Incluso la música de John Debney, que emula ciertos pasajes de la original de Alan Silvestri (¿por qué no se le ha contratado, si sigue en activo?) incrementa la atención por lo que ocurre en pantalla, no a hacer ruido porque sí.

Donde me falla el film es en el personaje de Topher Grace, cuya idea daba más juego, pero que al final solo sirve para alargar demasiado un final que ya tenía suficientes giros (relativamente) sorprendentes. Predators es, esta vez sí, la aportación definitiva por la nostalgia de los ochenta de este verano, tras varios intentos relativamente inútiles. Una película sin sorpresas pero que recoge sin más pretensiones los méritos del film original, Depredador, y los reproduce de nuevo sin problemas, demostrando que la nostalgia no está reñida con el entretenimiento de calidad, con la profesionalidad artesanal.

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