Crítica: Push

Crítica, Push

Título original: Push
Director: Paul McGuigan
Género: ciencia-ficción
Duración: 111 minutos
Intérpretes: Chris Evans, Dakota Fanning, Camilla Belle, Djimon Hounsou
Estreno en España: 20 de febrero
Trailer: Push
¿Debo ir a verla? ★★☆☆☆ La peripecia es vistosa y distraída. Sin embargo, el guión no se sostiene por ningún lado y algunos detalles son ciertamente risibles.

Con la llegada de Push, la sensación es que nos encontramos ante otra de esas películas realistas de superhéroes que han proliferado en los últimos años. Caracterizado por dotar de profundidad psicológica a sus personajes, este subgénero dentro de otro tuvo en El protegido (M. Night Shyamalan) a su obra fundacional y alcanzó su máximo esplendor el pasado verano con la eclosión de El caballero oscuro. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Push es una modesta producción de ciencia-ficción que recuerda más a la teleserie Héroes o a aquella mediocre El efecto mariposa, elevada por algunos a un status casi de película de culto.

Push se centra en las desventuras que viven en la ciudad de Hong Kong una serie de personajes que disponen, por decirlo de alguna manera, de habilidades especiales. Son, en un alarde de originalidad, de esos seres que habitan entre nosotros pero que no sabemos que existen. El guión de David Bourla opta por la técnica de los ases en la manga (llamémosla así). Consiste en que cada vez que se atasca la historia aparece un nuevo personaje, superpoder o situación inesperada que la desenreda. El problema es que al final se acaba construyendo un batiburrillo que no solo es difícil de entender sino que es casi mejor no tratar de hacerlo (porque me da la impresión de que aparecerían multitud de cabos sueltos).


Una verdadera lástima por tanto el resultado final de la película, ya que no deja de ser distraída y tiene detalles interesantes. Especialmente destacada es la idea de que la acción se desarrolle en un lugar tan cinematográfico como es Hong Kong. Desde el cine de artes marciales hasta los hermosos romances de Won Kar-Wai han tenido lugar en esa ciudad, colorista y ruidosa, a la vez moderna y decadente. Como localización de Push me parece muy acertada.

Sin embargo, el contexto no salva a la película. Las escenas de acción palidecen ante las que estamos viendo en los últimos años en el cine y la construcción de los personajes y sus desgracias personales es francamente simple. Y luego están detalles como la inutilidad de crear a una familia mafiosa local, aunque esos «hermanos sónicos» provocarán sin duda la hilaridad entre el respetable (el problema es que creo que no era eso lo que se pretendía).

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