Crítica: Sin salida

Sin salida

Título: Sin salida
Director: John Singleton
Género: thriller
Duración: 106 minutos
Fecha de estreno: 14 de octubre
Intérpretes:  Taylor Lautner, Lily CollinsSigourney WeaverMaria Bello, Alfred Molina, Michael Nyqvist, Jason Isaacs.
Sin salida (Abduction), nuevo tráiler
Sin salida, traíler español de un thriller con Taylor Lautner
¿Debo ir a verla? ★½☆☆☆ Risible thriller que pretende ser la respuesta adolescente a la saga Bourne.

John Singleton es una de esos directores que no ha conseguido estar a altura de sus prometedores comienzos. Después de ‘Los chicos del barrio’, uno de los debuts más sólidos del cine norteamericano de los noventa, el director se embarcó en una serie de largometrajes que mostraban de una u otra manera los problemas de la comunidad negra y el racismo en Estados Unidos. ‘Justicia poética’, ‘Semillas de rencor’ o ‘Rosewood’ están lejos de ser obras conseguidas, aunque mostraban a un realizador con ambiciones. El fracaso de todas ellas obligó a Singleton a aceptar la dirección de ‘Shaft. The Return’, desmayado remake de uno de los clásicos de la blaxplotation. Desde entonces, a excepción de la más personal ‘Baby Boy’, el cineasta afroamericano se ha especializado en insulsas películas de acción. Sin salida viene a sumarse a  este grupo de trabajos de encargo, donde también podemos encontrar la deleznable  ‘2 Fast 2 Furious. A todo gas 2′ o la simplemente correcta ‘Cuatro hermanos’.

Sin salida es -digámoslo ya- un producto para el lucimiento de Taylor Lautner, uno de los licántropos de la saga ‘Crepúsculo’. Los guionistas  Shawn Christensen y Jeffrey Nachmanoff han tejido  para él una historia donde se dan cita  elementos de las películas de adolescentes y otros propios de la saga protagonizada por el personaje de Jason Bourne. El resultado sólo es recomendable para fans incondicionales de la joven estrella y seguidores del cine de acción más vulgar.

La película nos cuenta las peripecias de Nathan, un adolescente que se siente distinto al resto de compañeros de instituto. Excesivamente agresivo para su edad, el chaval es, sin embargo, demasiado tímido para declararse a su vecina. No obstante, un trabajo de instituto unirá a los dos jóvenes. Casi por casualidad, ambos descubrirán en una página de Internet que Nathan fue secuestrado en su niñez. A partir de entonces, Nathan y su amiga intentarán averiguar su verdadera identidad mientras intentan huir de los agentes de la CIA y un asesino a sueldo.

Con este argumento, Singleton intenta llevar a buen puerto un thriller escasamente original, repleto de diálogos sin sustancia y personajes poco o nada definidos. Poco puede hacer el director ante un libreto que podría ser un ejemplo de cómo no se debe escribir una historia para el cine. Tampoco le ayudan demasiado los dos actores principales. Taylor Lautner no consigue dotar de un mínimo carisma y expresividad a ese chaval que buscar sin descanso saber quién es, mientras que Lily Collins se limita a poner cara de susto en el papel de la inseparable amiga del adolescente. Igualmente ineficaz resulta Michael Nyqvist, pétreo como el sanguinario mercenario que  persigue al protagonista.

Sólo las siempre solventes  interpretaciones de Sigourney Weaver, María Bello o Jason Isaacs, como los espías buenos de la función, salvan la película del más completo desastre.

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