Crítica: The Dark Knight

El caballero oscuro

El caballero oscuro a.k.a The Dark Knight ha adquirido una dimensionalidad fuera de lo común. La trágica muerte de Ledger, los récords en taquilla, el entusiasmo masivo de público (reflejado con el alzamiento a las primeras posiciones de los mejores filmes de todos los tiempos en sitios como IMDB), o una supuesta maldición al entorno de la película (el accidente de Morgan Freeman y su posterior divorcio, las acusaciones contra Christian Bale por maltratos a su hermana y madre, y por supuesto, los fallecimientos de Heath Ledger y de un técnico del equipo) son elementos más que suficientes para levantar polvareda antes y después del estreno. Tanta expectación podía haber jugado a la contra del filme y de los espectadores (que podían haber visto no cumplidas sus expectativas), pero hay que decir que The Dark Knight ha sabido estar a la altura de lo esperado.

El director Christopher Nolan ha sabido construir la película sobre Batman más adulta y profunda de toda la saga. Sorprende encontrarse con un filme de superhéroes que incide más en la construcción de los personajes, en las frustraciones y motivaciones, que en el desarrollo de la acción (elemento inseparable en las películas de héroes). En esta ocasión las dosis de acción están muy concentradas hacía la segunda parte del filme, y de entrada sorprende por un comienzo tibuteante, con muchas acciones y presentaciones de personajes montadas bruscamente que despistan al espectador (en especial la escena en que aparece el espantapájaros y varios imitadores de Batman). No obstante el filme corrige ese desequilibrio con un clímax prolongado de más de una hora, que consigue atizar, envalentar y mantener en vilo al espectador a lo largo de su duración.

El filme de Nolan propone una historia con un guión más profundo que lo que parece en un principio. Por una parte tenemos la historia de polos opuestos entre Batman y Joker, los cuales se necesitan mutuamente para justificar su existencia. En otro plano está la historia de Harvey Dent, (genial descripción de este personaje interpretado por Aaron Eckhart) el héroe de a pie que a través de la justicia quiere devolver el orden a Gotham, pero que ve frustrados sus planes y acaba convirtiéndose en el villano Dos Caras. Y por último está Jim Gordon (Gary Oldman), el inspector de policía que busca acabar con la corrupción y llevar el bien a las calles de Gotham, el tercer orden de fuerza que lucha contra el mal. Un mal encarnado en un nivel real por la mafia, y alzado a su máximo exponente con el personaje del Joker. El villano lleva su maldad hasta alturas apoteósicas que provoca que la ciudad de Gotham sucumba al caos, el terror y la locura. Precisamente es la locura lo mejor que Ledger ha sabido transmitir sobre el personaje con una interpretación del todo oscarizable.

El caos y la anarquía con las que el Joker aterroriza a la ciudad tiene muchos puntos en común con el 11-S (Gotham es un reflejo de NY). Se nota cómo el terrorismo y el pánico creado a su alrededor hunden a una ciudad y a sus habitantes. Brillantes son las secuencias en que Ledger aterroriza la ciudad con sus diabólicos planes, tan bien subrayados por los tonos graves de violín (al puro estilo Penderecki en El Resplandor). También queda reflejado el mundo post 11-S, cuándo Batman utiliza todos los métodos a su alcance para perseguir a los malos de la función (incluyendo el control a lo Gran Hermano y la tortura). Y planteando, gracias a diálogos como los de Batman con Lucius Fox, sobre lo ético de las acciones, y sobre si es licito o no utilizar tales ilegalidades para un bien común y para hacer frente al terrorismo del malvado villano.

Todos estos puntos convierten a esta entrega en la más realista y la más cercana a nuestro mundo, a la vez que se aleja del mundo más fantástico e irreal con el que estábamos acostumbrados por cómics y largometrajes.

Batman y Joker

A nivel técnico el filme muestra una factura impecable. Quizás el único “pero” esté en un montaje un tanto irregular. Por lo demás destaca la fotografía, los efectos especiales, el diseño de vestuario y la solvencia de Nolan con la dirección. Quizás el diseño del Batmovil (parece un tanque) defraude a los aficionados del Batmovil de la primera parte.

El elenco actoral es otro de los puntos más destacados. Dejando a un lado un Heath Ledger que sobresale hasta lograr crear con ello el mejor villano que un servidor haya visto en películas del estilo, hay que destacar la labor de Aaron Eckart en un jugoso papel, el del siempre efectivo Gary Oldman, y los pequeños, pero destacados papeles de Michael Caine y Morgan Freeman.

Christian Bale sabe dar la justa dosis de humor cuándo interpreta a Bruce Wayne. Un personaje bastante distinto al visto hasta ahora en las otras entregas. Aquí se nos presenta a un mujeriego, presumido y canalla Wayne. Para su otra identidad poco que decir, ya que la mascara del hombre murciélago no deja mucho espacio para el lucimiento actoral, tan sólo comentar que la voz original de Bale aterroriza (véanla en versión original no tiene desperdicio).

Otro gran detalle es la gran descripción que logra el guión de esta obra con respecto al hombre murciélago y sus dudas sobre su papel dentro de Gotham. Las frases finales de Jim Gordon sobre Batman resumen con gran elocuencia lo que el personaje significa, su moralidad, y las contradicciones con las que debe lidiar este solitario guardián de la noche.

La banda sonora de James Newton Howard y Hans Zimmer consigue en cada momento lo que se propone. Destaca su marcado carácter épico en las batallas cara a cara entre Joker y Batman. Pero se encuentra a faltar el tema principal de Batman que dejó huella de la mano de Danny Elfman.

Tal y como comentó mi compañera Lucía en su Crítica: El caballero Oscuro, sorprende ver que la ambientación oscura y tenebrosa de las otras entregas ha dado paso a la luz del día. Hay muchas secuencias que transcurren de día, y es que en esta entrega lo oscuro no está en la ambientación del espacio, sino en el contenido de la historia y en las situaciones creadas (es la peli del enmascarado que más mal rollo me ha dejado en el cuerpo, y culpa de ello está en su clímax prolongado por las acciones dementes de Joker).

En definitiva nos encontramos con un título completo, que podrá sorprender por estar recodado más en el guión y diálogos que por las escenas de acción, que tanto caracterizan el género. Sin lugar a dudas recomiendo la película, la cuál ha logrado, por fin, estar a la altura de la primera de Tim Burton.

Otras entradas que te pueden interesar:

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...