Crítica: ‘Tierra prometida’

Bienintencionado drama resuelto con corrección del siempre desconcertante Van Sant.

Promised Land

De un lado, Tierra prometida, una película que como tal no genera reflexiones desbocadas y no parece desde luego buscarlo. Del otro, lo que representa esta nueva muesca en la ya extensa filmografía de Gus Van Sant, un autor ciertamente desconcertante, que provoca en este que les escribe sentimientos y opiniones contradictorias que de algún modo, y con brevedad, estaría bien poner sobre la mesa. Intentaremos primero reseñar el que es al fin y al cabo el objeto que están proyectando en estos instantes más de 200 desérticas salas españolas, y dejaremos para el final a su autor, que es mucho más interesante.

Tierra prometida, en una frase, es la historia de un hombre que empieza a dudar de que sea una buena persona y hace lo necesario/correcto para zanjar esa duda. Todos los personajes que lo rodean, la cuestión ideológica que sobrevuela la película e incluso los giros en la historia, más o menos logrados, solo están ahí para puntuar el trayecto principal. En este sentido, el guión, conservador y con abuso de recursos un tanto evidentes (la pequeña que vende limonadas y devuelve el cambio), parece haberse facturado al abrigo del manual de turno. Matt Damon, en el que debería haber sido su debut como director de largometrajes, y John Krasinski, lo firman y también se colocan ante las cámaras, encarando desde distintos ángulos la imagen que el público tiene de ellos. El primero, rey de la ambigüedad desde hace años (Bourne, Mr. Ripley), resulta perfecto para incorporar al apesadumbrado protagonista, mientras que Krasinski, con su cara de buena persona, se pone más en jaque a sí mismo.

En cuanto a Van Sant, podemos añadir este a su listado de proyectos indies pero academicistas que lo reconcilian cada pocos años con ese sector del público que es menos valiente de lo que se piensa. Ahí están también ‘Descubriendo a Forrester’ y ‘El indomable Will Hunting’, su primera colaboración con Damon. Pero no olvidemos que también tiene el registro de maestro de la reescritura (‘Psycho’, ‘Mi nombre es Harvey Milk’), el de cineasta radical en sus formas (‘Elephant’, ‘Paranoid Park’, en mi opinión su mejor película) y otro que parece haber olvidado, el que a principios de su carrera dejaba ver una mirada abiertamente queer y más genuina en su independencia (‘Mi Idaho privado’, ‘Drustore Cowboy’).

¿Quién es realmente Gus Van Sant? Habrá quien crea que se trata del clásico autor que combina proyectos alimenticios con los que realmente le interesan, en los que inyecta de verdad su talento pero que no pagan la casa de la playa. Tal vez no sea tan sencilla la explicación, y haya tanto de su personalidad en el plano interminable de ‘Gerry’ que en la blanda resolución de Tierra prometida. Lo único que tengo claro es que su cine nos seguirá dando material sobre el que reflexionar, pero espero que en esas futuras ocasiones se impongan las películas, que al fin y al cabo son lo realmente importante de todo esto. Por desgracia, no es esa la sensación que tengo con esta correcta pero intrascendente deriva redentora a lo Capra.

Titulo: Tierra prometida
Título original: Promised Land
Director: Gus Van Sant
Duración: 106 minutos
Género: Drama
Fecha de estreno: 19 de abril
Intérpretes: Matt Damon, Frances McDormand, John Krasinski, Lucas Black, Rosemarie DeWitt, Hal Holbrook, Titus Welliver.
‘Tierra prometida’, tráiler en español
¿Debo ir a verla? ★★★☆☆

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