Crítica: Verbo

Verbo, crítica

Título: Verbo
Director: Eduardo Chapero-Jackson
Género: drama, fantasía
Duración: 90 minutos
Fecha de estreno en España: 4 de noviembre
Intérpretes: Alba García, Miguel Ángel Silvestre, Najwa Nimri, Macarena Gómez
Trailer: Verbo  |  Verbo, teaser trailer
¿Debo ir a verla? ★★½☆☆ Tan magnética y marciana como frustrante

Verbo es la primera película del prestigioso cortometrajista Eduardo Chapero-Jackson, autor de ‘Contracuerpo’, ‘Alumbramiento’ y ‘The End’, tres de los cortos más alabados y aclamados del cine español. Aunque era consciente de su carácter atrevido e imaginativo, no he visto ninguno de ellos. Mi aproximación a su debut cinematográfico era, espero, limpio y puro… Lo que me encontré es una película a contracorriente en el cine español, y no por su apuesta fantasiosa y juvenil, que también, sino por la presencia tras las cámaras de un verdadero esteta visual.

Porque el excelente sentido del encuadre, de la creación de ambientes de Chapero-Jackson, muestran a un director capaz de todo en un futuro cercano… Todo en Verbo está visualizado con un mimo y un talento inusual e hipnótico. La actuación de la protagonista Alba García, por cierto, tampoco desmerece pese a sus afectaciones. No así el tono un tanto trascendente con el que Chapero-Jackson adorna el relato.

En realidad, lo que está haciendo el joven director es perfilar una estructura pseudo-mítica, un cuento primordial y una fantasía después de la muerte, con multitud de referencias visuales y musicales contemporáneas y pertenecientes a la cultura urbana del hip-hop , el grafitti y los videojuegos. En Verbo hay mucho de ‘El laberinto del Fauno’, de ‘Matrix’, ‘Alicia en el País de las maravillas’, o incluso ‘Peter Pan’, entre otras mil referencias visuales, por mucho que Chapero-Jackson ponga más el énfasis en El Quijote. Su apuesta por una narrativa de raíces míticas y por eso mismo psicológicas ya está a contracorriente de todo el cine español. Resulta tan bienvenida como estimulante y familiar. Dado el prodigioso talento visual del director y el panorama actual del cine español, resulta simplemente alentador.

Pero ese entusiasmo desciende cuando Verbo trata de constatar una y otra vez su bienintencionada moraleja de rebeldía adolescente en cada frase, en cada escena y en cada pose de sus personajes. No tiene nada que ver con la ubicación contemporánea del relato, con que Chapero-Jackson muestre enormes influencias del arte publicitario, o que sus personajes hablen rapeando. Me refiero a que el resultado es un filme reiterativo, en el que el subtexto asoma por doquier y es -para más inri- verbalizado por los protagonistas y la voz en off que adorna la historia. Da la impresión de que a Verbo le sobra eso, verbo, explicaciones innecesarias que arruinan la conexión con el largometraje, algo apreciable especialmente en sus sucesivos epílogos, en los que Chapero-Jackson parece que se resiste a dejar marchar a sus protagonistas. Una insistencia que resulta doblemente paradójica, además, dada su enorme capacidad visual, capaz de expresar todo en una imagen. Esto hace que Verbo, película particular, seductora y recomendable, pierda parte de su poder.

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