El misterio de la Puerta del Sol

El misterio de la Puerta del SolEl inesperado éxito que cosechara The Jazz Singer (1927) de Alan Crosland, la primera película sonora revolucionaba el mundo del cine en los niveles de producción y exhibición. El problema principal consistía en que no había salas de cine con equipos sonoros de proyección, pero tampoco sonoros de rodaje, ni estudios acondicionados para sonido. Los países menos industrializados, como España, sufrieron un “parón” bastante interesante. Se pasó de más de setenta películas al año a rodar cinco entre los años 1929 y 1931. Uno de los primeros será el que hoy nos ocupa: El misterio de la Puerta del Sol.

Y es que por 1927, el norteamericano Lee de Forest se paseaba por Europa haciendo alucinar a propios y extraños con su sistema de cine sonoro, el Phonofilm. Bueno, en realidad buscaba encontrar un concesionario. De esta guisa, llegó a un acuerdo con Feliciano M. Vitores que tras ocuparse de hacer algunos cortos reunió el suficiente dinero (18.000 pesetas) para rodar un largo basado en un crimen en la Puerta del Sol de Madrid.

El Misterio de la Puerta del SolRodada entre octubre y noviembre de 1929 sería estrenada en Burgos en 1930 rodeada de problemas. Los productores debían aportar para su exposición la única copia que se tiró de la película y los pertinentes equipos de sonido para la sala. A causa de estos problemas, no volvería a realizarse otra película española sonora hasta el año 1931 .El misterio de la Puerta del Sol tiene, ante todo, un claro interés histórico para todos los aficionados al cine. Alterna las tradicionales escenas mudas con intertítulos y se añaden pasajes musicales que no tienen nada que ver con la trama pero suenan a las mil maravillas en la nueva generación de proyectores sonoros. Una cinta que estuvo perdida durante muchos años y que la Filmoteca Española reconstruyó en el año 1995.

Bajo una dirección bastante torpe y farragosa del debutante Francisco Elías, la película cuenta con un buen guión (probablemente escrito por el propio director) que parte de elementos muy diferentes y reales: la visita a Madrid del director norteamericano Edwin S. Carece, acompañado de la famosa actriz Lya de Tutti y el asesinato de Pablo Casado por su criado con la aparición de su cadáver descuartizado en un baúl en la estación de Atocha, se cuentan las aventuras de dos amigos aspirantes a actores de cine. Los linotipistas Pompello Pimpollo (Juan de Orduña) y Rodolfo Bambolino (Antonio Barbero) trabajan en el diario El heraldo de Madrid. Cuando se enteran de la llegada del productor norteamericano Edward S. Carawa (Jack Costello) y la actriz Lia de Golfi (Nita Moreno) acuden a los estudios cinematográficos a que les hagan unas pruebas de interpretación, pero les rechazan por no ser famosos.

El misterio de la Puerta del SolDecididos a ser actores de cine cueste lo que cueste se deciden a fingir que Rodolfo Bambolino mata a Pompello Pimpollo. Se hacen con el esqueleto de un pariente médico, lo meten en una maleta y lo envían de manera anónima al juez (Carlos Rufart) denunciando el asesinato. Mientras que Pompello Pimpollo se esconde en Barcelona, Rodolfo Bambolino es acusado del asesinato de su amigo, el crimen pasa a ocupar la primera página de los diarios y es condenado a muerte. Cuando Pompello Pimpollo va a regresar a Madrid para aclarar la situación, se encuentra en una fiesta con Edward S. Carawa y Lia de Golfi, comienza a coquetear con la actriz y el celoso productor le mata de un disparo casual durante una pelea. Tras algunas dudas, los extranjeros viajan a Madrid en avión para evitar la muerte de un inocente, pero cuando están a punto de llegar, se les estropea el automóvil y Pompello Pimpollo es ejecutado a garrote vil.

Justo en ese momento se despierta Rodolfo Bambolino porque el cuello duro de su camisa le oprime la garganta, pero en seguida se repone de su pesadilla al ver cómo su amigo Pompello Pimpollo coquetea con la actriz Lia de Golfi y comienza a hacerlo con la gitana La Terele (Teresita Silva). Volviendo a pasar el drama a la comedia con un truco narrativo empleado en cine desde los tiempos de El gabinete del doctor Caligari (1919) de Robert Wiene. Sólo recomendado a estudiosos del cine…

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