Goya 2012: Una gala rutinaria y “espontánea”

Ganadores de los Goya 2012

La noche de los Goya pasó un año más, y da la impresión de que esta no será una de las galas que recordaremos en el futuro. Lejos de la fiesta alegremente anárquica del “No a la guerra” (y eso que las multitudinarias manifestaciones de ayer por la mañana invitaban a ello) y sin golpes de efecto como el protagonizado por Pedro Almodóvar hace un par años, la ceremonia transcurrió dentro de la más estricta rutina. La cómica Eva Hache cumplió como presentadora, tanto a la hora de soltar los chistes como de protagonizar los vídeos que parodiaban las películas favoritas (que tuvieran más o menos gracia ya es otro cantar).

Los Goya 2012 duraron algo menos de tres horas, sin la inclusión del Goya de Honor por la enfermedad de Josefina Molina. Da la impresión de que es mucho tiempo, pero por primera vez este año he tenido la sensación de que esta longitud es inevitable. Se dan muchísimos premios, y viendo la enfurecida reacción de los cortometrajistas hace unos años, cualquiera se atreve a quitar alguno (los noveles no tienen categorías propias en los Oscar, pero también es cierto que suelen ser los que aportan más emoción).

Sea como sea, esta gala no fue el tostonazo interminable del año en que ganó ‘La vida secreta de las palabras’ (no recuerdo quién fue el conductor) ni el desastre surrealista de aquella vez que se les ocurrió poner a Antonio Resines y Montserrat Caballé al frente del show. No sobró casi nada (tampoco el número musical del rap: la idea era simpática), pero aún así el espectáculo fue aburrido, qué le vamos a hacer. Respecto a la retransmisión, lo de los micros mal puestos y los planos que no entran cuando tienen que entrar es ya una tradición.

Tampoco el insípido discurso de los mandamases de la Academia sirvió como revulsivo. Para eso, como para mejorar la cuota de pantalla, tenemos a Santiago Segura, cuyo monólogo tuvo bastante más gracia y atrevimiento que las dos últimas entregas de Torrente. Aunque para espontaneidad la del tipo que salió a promocionar su deseo de fundar el western extremeño (ahora es más difícilque lo logre) y la de los inevitables miembros de Anonymous, que se pasearon por allí como Pedro por su casa. Todos los años repito lo mismo: debería cuidarse más la seguridad de un evento de esta magnitud. Tranquilos, en 2013 volverá a haber “espontáneous”.

En cuanto a los premios, entraron casi todos dentro de lo previsible, con la excepción de la derrota de José Mota a manos de Jan Cornet (curioso, dos goyas para el mismo personaje) y la victoria de Arrugas en Mejor Guión Adaptado. Como no entiendo mucho de modelitos ni tengo gracia ni maldad para hablar de estos temas, diré que casi todos y todas estaban radiantes, y sobre todo que fue una alegría ver a una recuperada Silvia Abascal sobre el escenario. ¡Hasta el 2013, cabezones!

Foto | Andrea Comas (Reuters) |

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