I married a monster from outer space

film_hometheater-6284.jpgUna civilización extraterrestre ha comenzado una insidiosa invasión sobre nuestro planeta; en vez de realizar una conquista bélica deciden infiltrarse entre nosotros y comienzan por un pequeño pueblo de Estados Unidos.

Bill Farrel es un joven comercial de una compañía de seguros que celebra en el bar del pueblo su despedida de soltero con unos amigotes de toda la vida; el alcohol empieza a hacer acto de presencia y el bueno de Billy se niega a tomar “la penúltima” para ir a ver a la mujer con la que se casará. Durante el trayecto tendrá un accidente en el que atropellará a ¡un ser de otro planeta…!

Marge Bradley, la heroína, descubrirá que el hombre con el que se acaba de casar se comporta de manera muy extraña, distante y algunas veces terroríficamente desconocido; hasta que descubra su horrible secreto. Los extraterrestres necesitan a nuestras mujeres para perpetuar su raza. Al borde de la extinción desde que su planeta explotara y de que todas las mujeres perdieran la vida sus esperanzas están puestas en las mozas norteamericanas.

No llegarán a procrear debido a un problema de compatibilidad cromosómica que sus científicos serán incapaces de solucionar (¡pese a que hagan estudios en las mejores jugueterías del pueblo!). Y eso que la pobre Margaret había ido a visitar al doctor Wayne para comprobar si tenía algún problema de fertilidad. Bill, sospechosamente, no acudirá al examen médico que le recomienda el sanitario.

NDVD_016.jpgFinalmente descubiertos, morirán abatidos a manos los jóvenes padres humanos del pueblo en su propio platillo volante, excepto Ronald Regan ¿o es que no lo sabíais? Sus iguales decidirán probar suerte en otro planeta.

Uno puede esperarse casi cualquier cosa de una película con semejante título. Lo que no esperamos encontrar es el alto grado de patetismo descrito y la mirada adulta que Fowler dio al producto final. Ciertas escenas nos retrotraen directamente a “La invasión de los ladrones de cuerpos” del gran maestro del cine de ciencia ficción Don Siegel.

NDVD_035.jpg El físico de los monstruos aparece la mayor parte del tiempo cubierto por un halo luminoso, que en parte sirve para disimular fallos y para denotar aún más que no son de este mundo. Aún así se entreve un cuerpo esponjoso, los brazos y piernas terminan en tres largos dedos, ojos vidriosos y boca totalmente redonda equipada con una especie de ventosa. Menos mal que toman la forma de la persona poseída, si no, no habría quien los casara… Los efectos especiales son bastante malos pese a la original morfología de los seres del espacio.

Hay una imagen genial que posteriormente ha sido repetida en varias decenas de películas. Consiste en que Bill se da cuenta de que un vecino humano les está vigilando (en una escena anterior había escuchado a su mujer decir que había visto un adonis tentacular) desde el jardín. Asomado a la ventana observa al humano, y la instantánea luz de un relámpago deja ver al monstruo durante unos terroríficos segundos.

NDVD_022.jpg La mayor parte de “Me casé con un comunista”, perdón, de “Me casé con un monstruo del espacio exterior” está basada en el punto de vista de la mujer. Sin embargo, los años le pesan al metraje y no conseguimos empatizar totalmente con la lucha silenciosa y tímida de la chica guapa frente a la horrenda invasión alienígena.

En la boda sólo habrá ocho invitados (es un detalle que no sé hasta qué punto puede ser considerado un fallo). Hay escenas que se supone que ocurren durante la noche y que se ve que han sido claramente rodadas a pleno sol (pese al uso de la técnica “day-for-night” tan típica de la época de rodaje). Por último, todos los efectos producidos por la invasión desaparecen o son olvidados una vez que ésta es abortada. Me explico: Marge besa a Bill como si no hubiera pasado nada. Un año de sus vidas perdido, teniendo en cuenta que ha estado casada y acostándose con un ser de otro planeta no se le plantean dudas acerca de con quién se casó (si es que es ése el verdadero Bill).

NDVD_026.jpg El guión resulta ciertamente inconsistente en algunos momentos del metraje; sin embargo, la trama general es bastante interesante. El film funciona y es recomendable tanto si eres aficionado a la ciencia ficción como si no. Los malos efectos especiales le quitan efectividad y contundencia. El argumento principal es bastante original porque deja de prestar atención al serio contratiempo de la invasión alienígena para centrarse en el profundo disgusto que le supone a una mujer darse cuenta del cambio drástico que ha sufrido su marido desde la noche de bodas. Sus esfuerzos por salvar su matrimonio la llevarán a participar de una auténtica conspiración de tintes paranoides donde cualquiera de los que la podrían ayudar pueden ser enemigos.

Una serie B típica del Hollywood de los años 50. El director Gene Fowler maneja bastante bien la acción, que transcurre en interiores y exteriores diversos, así como en los atrevidos interiores de la nave espacial. Una digna hija de la guerra fría y las conspiraciones comunistas en los puebluchos yankees.

NDVD_027.jpg Por cierto, Tom Tryon, el protagonista extraterrestre decidió dejar de hacer cine y dedicarse a escribir “best-seller’s”, lo cual no se le dio nada mal. Escribió “The other”, de la que también hubo versión cinematográfica y luego volvió a la tele. Bueno sí, pese a que murió en 1991 aparece en una película de 1998 que es un telefilm y segunda parte de la que hoy nos ha ocupado. ¿Dónde está Iker Jiménez cuando se le necesita?

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