La estanquera de Vallecas. El último cine quinqui.

Portada del VhsLa estanquera de Vallecas es una película que cierra un ciclo de cine en España. Algunos lo han definido como cine quinqui o cine quillo e incluso se ha llegado a describir como cine social español; cintas interpretadas por auténticos perros callejeros y navajeros como Jesús Arias “El Meca”, José Luis Manzano, “El Torete”, “El Pirri” e incluso la malograda Sonia Martínez.

Durante estos años algunos españoles se empeñaban en difundir la idea de que los ciudadanos teníamos que estar tranquilos porque aunque el resto de Europa experimentaba un aumento del problema de la drogadicción las consolidadas estructuras familiares de la península ibérica soportarían perfectamente dicha amenaza. Nadie podía suponer que la entrada de droga por el norte y sur del país (sobre todo heroína) sesgaría las vidas de tantos jóvenes.

La acción transcurre en el madrileño barrio de Vallecas, donde todos se conocen y donde no falta el farmacéutico que lo sabe todo, las cotillas del barrio, el camello, el gay, el parado… De la Iglesia intenta hacer un retrato de la sociedad española en los ochenta, que está metida en plena campaña electoral de la recientemente estrenada democracia.

Desvalijando la caja registradora...Leandro, un albañil sin trabajo y su amiguete Tocho, un chaval sin oficio ni beneficio entran en un estanco con solera. Su intención inicial es pegar un buen palo para conseguir sobrevivir unos cuantos meses más, pero no han contado con la reacción de la señora Justa, la estanquera. Esta mujer de armas tomar, acompañada de su sobrina Ángeles, les impedirá irse de rositas. Los vecinos, en la calle, gritan y amenazan y los asaltantes, nerviosos, deciden atrancar la puerta del local y hacer rehenes.

Alertados por los de fuera llegan los maderos, con su característico uniforme marrón, y, tras desalojar la plaza, toman posiciones a la espera de acontecimientos.

En el interior del estanco el clima de enfrentamiento entre los ladrones y los rehenes va relajándose hasta el punto de convertirse en simpatía mutua. Entre todos van desgranando sus vidas en lo que acaba siendo un retrato de la hostil situación que se vive en un barrio marginal de Madrid. Lo que comienza con violencia verbal y física deviene en cariño, comprensión y diversión. Conectan porque les une el hecho de ser trabajadores “decentes” (en un insólito proceso de identificación de la clase obrera y síndrome de Estocolmo). Con el paso lento de las horas, todos piensan que el peligro está fuera… mientras la policía hace un ridículo espantoso en la calle.

Enma Penella y Maribel VerdúBasado en la obra homónima de José Luis Alonso de Santos se convirtió en la despedida del subgénero de Eloy de la Iglesia, que tuvo que dejar el cine debido a sus repetidas crisis personales identificadas con los infiernos que se reflejan en la cinta. En algunos momentos se hace demasiado evidente que estamos ante la regular conversión de una obra teatral que van salvando como pueden algunos secundarios entre los que destaca Jesús Puente en el papel de policía cocainómano. Maribel Verdú estaba empezando en esto del cine y añade ciertas dosis de erotismo, José Luis Manzano era un chico de la calle que truncó su futuro por culpa de las drogas, de hecho tuvo que ser doblado por Fernando Guillén Cuervo porque estuvo hospitalizado a causa de una sobredosis. El propio Eloy de la Iglesia lo encontró medio muerto en el piso que le había regalado el director con motivo de su boda. Emma Penella y José Luis Gómez en dos de sus mejores interpretaciones, una estanquera de armas tomar y un pobre hombre parado que como última salida encuentra la de darse a la delincuencia…

La estanquera de Vallecas es un estupendo filme que, desafortunadamente, se ha visto afectado por el paso del tiempo. Una especie de “Río bravo” a la española, una cápsula del tiempo en la que encontramos todos los ingredientes de la marginalidad española de los ochenta (drogas, paro, desesperanza vital). Un atraco sin disparos, explosiones ni persecuciones, pero que contiene mucha más acción y destila más tensión que la mayoría de cintas españolas al uso. Vista hoy es cierto que el fondo social queda un poco trasnochado y los papeles están excesivamente estereotipados. Es posible que el director pretendiera hacer una parodia de su éxito Navajeros, o por lo menos esa es la impresión que da en muchos momentos de la película.

Jose Luis Gómez recién detenido...Algo torpe de guión y muy demagógica en su análisis social es una cinta bastante heterogénea. En algunas ocasiones la música no es adecuada, ni siquiera es buena, cuando precisamente todos los filmes de cine quinqui destacaban por ese estilo llamado “caño roto sound” en el que participaban grupos de la talla de los Chichos, los Chunguitos o las Grecas entre otros.

En definitiva estamos ante un título que a muy pocos les interesa recordar pero cuyo acercamiento dice mucho de una sociedad habitada por más de ocho millones de pobres, que salían “pa’lante” como podían y que se vieron identificados hasta el punto de convertirla en una de las películas más taquilleras de ese año con 311.976,14 €

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