Lope, la película

Una gran producción española que si bien es excelente en cuanto al ambiente conseguido, tiene graves déficits como la poco interesante historia que cuentan

El ambiente y los escenarios logrados son lo mejor de la película

Ante una producción como Lope hay varias formas de situarse. Como un crítico aférrimo al cine español y, por tanto, seguir con el discurso crítico y seguir pensando que no hay forma de salir del agujero en el que está encerrado (según ese punto de vista). Si lo miras de forma objetiva, y olvidas que se trata de una producción española con nada menos que 13 millones de euros, se te queda un gusto agridulce. Por una parte, es un producto redondo en cuanto a las localizaciones, vestuarios e interpretaciones, pero en cuanto a la historia en sí, es un intento fallido.

En un conseguido Madrid del siglo de oro español, concretamente en 1588, el genial escritor Lope de Vega se ve obligado a elegir entre una relación con una mujer que le puede ayudar a dar un paso adelante en su carrera y otra que representa el amor verdadero. El joven Lope  regresa de la guerra y aún no tiene claro el camino que quiere seguir. Mientras lucha por sus inquietudes y ambiciones teatrales y literarias, dos mujeres se cruzan en su vida. Una liberal, empresaria de éxito; la otra noble, soñadora. Y ahí queda todo, obviando la magnitud del personaje. Una biopic menor, sin duda.

El filme del brasileño Andrucha Waddington se queda en un intento fallido de película histórica, obviando las grandes posibilidades de uno de nuestros personajes más interesantes y limitándolo a una casi comedia romántica al estilo, pero sin su brillantez, Shakespeare in Love, ya que el genial escritor está entre dos mujeres.


El reparto es sencillamente de lo mejor que se ha logrado juntar en una película española desde Alatriste, otra producción de época. Estamos hablando de Leonor Watling, Pilar López de Ayala, Antonio de la Torre, Juan Diego y Luis Tosar, entre otros.

Si ya en la sorprendente Celda 501, a Alberto Ammann a veces su voz le jugaba malas pasadas, en esta este déficit es aún más grave. Está recreando a una figura cultural de primer orden y el lenguaje, en este caso oral, debería ser una de sus principales armas. Sin embargo, de nuevo recurre demasiado al susurro más de lo conveniente.

Una pena que salgas del cine con la sensación de haber visto una de esas obras cinematográficas de usar y tirar, que no te dejará más recuerdo que el de una película de amoríos en la España de finales del siglo XVI.

Fotografía: web oficial

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...