Los arlequines de seda y oro

raquelmeller.jpgA partir de un guión de Amichatis, los hermanos Baños se embarcan en la más ambiciosa de sus producciones. Dividida en tres partes, tituladas: El nido deshecho, La semilla del fenómeno y La voz de la sangre, y con una longitud de cinco mil metros, algo más de cuatro horas de duración, ruedan un folletín con torero, folklórica y gitanos, protagonizado por una Raquel Meller de 31 años al comienzo de su gran carrera internacional.

Gracias al éxito logrado, en 1925, una vez que la productora Royal Films ha cesado en sus actividades, Ricard y Ramón de Baños deciden aprovechar la cada vez mayor fama de Raquel Meller en el extranjero para lanzar una nueva versión de Los arlequines de seda y oro. A partir de uno de los negativos existentes, hacen un montaje de 75 minutos de duración y vuelven a distribuirla con el título La gitana blanca y la venden por toda Europa.

Una de las cosas que más puede sorprender hoy día de la obra maestra de Ricard de Baños es la excelente fotografía de Ramón de Baños. Así como su austeridad y eficacia narrativas, dentro de una producción cara, por la variedad de sus decorados, pero nada ostentosa, por utilizar el mismo fondo en los distintos interiores variando la decoración y los muebles que lo pueblan.

meller21.jpgLos arlequines de seda y oro narra cómo Elvira, la hermana de la mujer del conde de Rosicler, acude a ella para que la ayude a ocultar sus amores con el comandante Álvaro de Valdés. Cuando el conde lo descubre, cree que es su mujer y no su cuñada, quien tiene un amante, y desesperado, sin dudarlo un momento, aprovecha su ausencia para que su hombre de confianza entregue a sus dos hijos a un grupo de gitanos que está acampado en los alrededores de la mansión.

La madre de los niños muere desesperada al enterarse, el comandante Álvaro de Valdés es enviado a combatir a Marruecos y, cuando regresa, el conde de Rosicler se encuentra con él y le reta a un duelo. En el último momento aparece su cuñada Elvira para deshacer el equívoco y descubrir la verdad. Entonces, el conde trata de recuperar a sus hijos, pero el mal ya está hecho y resulta tarde para remediarlo.

meller2.jpgMientras tanto, su hijo y su hija han seguido viviendo con los gitanos, pero como el niño no aguanta la vida itinerante le meten en un hospicio. Sin embargo la niña no tarda en adaptarse a sus costumbres y aprovecha su vida con los gitanos para aprender a cantar y a bailar como ellos. Pasan los años y el niño se convierte en el admirado torero Juan de Dios y la niña en la conocida cantante flamenca Raquel. Su fama les lleva a conocerse, sienten que algo les atrae y creen estar enamorados, pero como indica un intertítulo “hay algo en ellos que les impide profundizar en su amor”. Gracias a una marca de nacimiento, el conde de Rosicler, gran admirador de ambos, descubre que Juan de Dios y Raquel son sus hijos y ellos comprenden el origen de la fuerza que les impedía cometer incesto.

El interés de Los arlequines de seda y oro reside tanto en la economía de medios con que está hábilmente narrado este típico folletín de la época, como en la buena mezcla que encierra de ficción y documental. El destino del comandante Álvaro de Valdés en África permite incluir un reportaje sobre la guerra de Marruecos, las aficiones taurinas de Juan de Dios posibilitan que aparezca un documental sobre una corrida de toros de El Gallo y la habilidad para el cante y el baile de Raquel Meller da lugar a que se presente la faceta de bailaora de la actriz.

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