‘Naves misteriosas’, naves silenciosas

Imagina un enorme invernadero vagando en la inmensidad del espacio como última muestra de lo que una vez fue un planeta lleno de vida. Imagina que formas parte del escueto grupo de solitarios humanos encargado de mantener en funcionamiento los sistemas,… imagina por último una orden desde la tierra que anula el proyecto y ordena la eliminación de tal tesoro flotante. ¿Qué harías en esa situación?.

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Naves Misteriosas

Ha llovido mucho desde 1972. Douglas Trumbull, director de la película que nos ocupa, pasó de la asepsia de ‘2001: Una odisea del espacio’ a la calidez de las luces corpóreas de ‘Encuentros en la tercera fase’ y ‘Blade Runner’ en su labor como artesano de los efectos especiales. El cine comercial vivió dos revoluciones (en el 77 y en el 99) que aumentaron sucesivamente el ritmo, el artificio y el número de planos por película. En todo este tiempo el mundo ha cambiado como de la noche al día y sin embargo una película lenta, pausada y silenciosa como es Naves misteriosas, estrenada en los estertores de la contracultura americana y en las antípodas del cine actual, contiene hoy un mensaje más vigente que nunca.

Imagina un enorme invernadero vagando en la inmensidad del espacio como última muestra de lo que una vez fue un planeta lleno de vida. Imagina que formas parte del escueto grupo de humanos encargado de mantener en funcionamiento los sistemas,… imagina por último una orden desde la tierra que anula el proyecto y ordena la eliminación de tal tesoro flotante. ¿Qué harías en esa situación?.


¿Dónde está Wall-E?

¿Dónde está Wall-E?

En este mundo de locos en el que vivimos donde cada vez se hace más difícil respirar, donde la religión niega la evolución (en todos los sentidos) y la realidad del calentamiento global empieza a ser cuestionada (cual pensamiento del protagonista suicida de la película ‘El odio’ en plena caída libre: ‘Por ahora todo va bien, por ahora todo va bien’), donde uno tiene cientos de amigos digitales pero está realmente sólo delante de un ordenador, donde miles de voces hablan por televisión creando un ruido ensordecedor carente de sentido,… es cuando hay que creer más que nunca en películas como esta.

Como si de una programación de un cineclub se tratase, prueba una noche a empaparte en el salón de tu casa de un programa triple compuesto por ‘Una verdad incómoda’ (imprecisa y manipuladora pero necesaria), ‘Naves misteriosas’ (que solos estamos, ¿verdad?) y ‘Wall-E’ (aunque después de todo, siempre hay esperanza, siempre existe la posibilidad de un final feliz). Te parecerán partes de una misma historia que, tal vez, te haga pensar. Asómate después a la ventana y siente el aire fresco en tu rostro mientras miras las estrellas o cierra los ojos y empápate del murmullo que produce la vida que te rodea. Y es que, si lo que vaticinan estas historias fuera totalmente ficción, habría que esforzarse por creerlas ciertas. Sólo así tendremos la posibilidad de elegir nuestro futuro antes de que este se convierta en un callejón sin salida sin posibilidad de volver sobre nuestros pasos.

Sí, ha llovido mucho desde que naves misteriosas se estrenara en 1972, y aunque es una película lenta, pausada y silenciosa en las antípodas del cine actual, es de esas películas necesarias que, de no existir, habría que inventarla.

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