Nostalgia de ‘Watchmen’

La imponente obra de Alan Moore y Dave Gibbons supuso todo un cataclismo en el reducido universo del joven de provincias que era un servidor en aquellos años. Acostumbrado a coleccionar tebeos de superhéroes de los de toda la vida donde la profundidad de los personajes distaba de mostrarse compleja y la línea que dividía el bien del mal se marcaba con trazo grueso, ‘Watchmen’ hizo saltar por los aires todo cuanto conocía.

Watchmen num 1 de 12

Watchmen número 1 de 12

Después de una travesía por el desierto de más de 20 años ‘Watchmen’ llega por fin a las pantallas de medio mundo. Los rumores sobre su adaptación cinematográfica parten desde su mismo estreno en los kioscos como cómic serializado en la segunda mitad de los 80. Durante estos días llegará también la crítica pertinente de alguno de mis compañeros. Ellos, más dotados que yo para tal labor, analizarán la película de Zack Snyder dando o no su beneplácito a los resultados obtenidos. Por mi parte dejo en vuestras manos este post escrito como fan desde una perspectiva de preestreno.

La imponente obra de Alan Moore y Dave Gibbons supuso todo un cataclismo en el reducido universo del joven de provincias que era un servidor en aquellos años. Acostumbrado a coleccionar tebeos de superhéroes de los de toda la vida donde la profundidad de los personajes distaba de mostrarse compleja y la línea que dividía el bien del mal se marcaba con trazo grueso, ‘Watchmen’ hizo saltar por los aires todo cuanto conocía.

En la revista Fotogramas hablaron de que lo mejor del año, por encima de cualquier película, había sido la historia de los vigilantes. Los premios más importantes del mundillo (los Kirby y los Eisner) se repartieron a partes iguales entre ‘Watchmen’ y ‘Batman: el regreso del señor de la noche’ de Frank Miller. Los Hugo inventaron una categoría para poder incluir entre sus premios literarios la pluma de Moore y el mundo del cómic nunca volvió a ser el mismo.

Akira, primera edición española

Akira, primera edición española

La edición de ‘Akira’, que llegaba a tierras españolas en aquel momento, copiaba sin rubor la estructura de portada colocando lateralmente el título del cómic junto con una viñeta ampliada del número en cuestión. El formato de novela gráfica que había inventado Will Eisner se disparaba por fin con sesudas deserciones sobre el ser humano y los superhéroes dejaban ver su lado canalla de la forma más exagerada y escandalosa posible.

Yo soñaba con encontrar en el cine a Arnold Schwarzenegger como Doctor Manhattan (sí, eran otros tiempos), despropósito que evidentemente nunca ocurrió aunque, paradojas de la vida, Arnie sí apareció con piel azul una década después en la infumable ‘Batman & Robin’. Para entonces había dejado de coleccionar cómics. ‘Watchmen’ me dejó tan exhausto que pensé erróneamente que el 9º arte no tenía nada más que ofrecer más allá de esas páginas.

Dr. Manhattan, supongo

Dr. Manhattan, supongo

Ahora llega a las pantallas una película que parte inicialmente del desmesurado amor de su director por tan importante obra. Partiendo de que la estructura de espejos original, los distintos niveles de lectura, la narración que rompe las barreras entre el espacio y el tiempo y los ejercicios de metacomic distan de los planteamientos de una superproducción de Hollywood, sólo encuentro desconfianza sobre lo que veré en la sala oscura. En breve saldré de dudas. La pregunta es ¿odiaré a Zack Snyder tras salir del cine?

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