Workingman’s DEATH

En 1935, un minero soviético llamado Alexei Stakhanov se convertía en héroe de los obreros. Había conseguido extraer 102 toneladas de carbón en un solo turno, el hombre dejaba paso a la leyenda… Incluso fue portada de Time.
Working’s man death fue presentada en septiembre de 2005 en el Festival de Venecia y sorprendentemente estrenada el 7 de julio de este año en nuestro país gracias a Sagrera TV.

La cinta hace un viaje por cinco lugares del mundo para descubrir las condiciones en que se desarrollan varios trabajos. El documental se divide en los siguientes capítulos, que se corresponden con distintas zonas del globo terráqueo:

Dewa Khan es agricultor, pero como las cosechas apenas le dan para vivir trabaja con otros cientos de personas en Gaddani, Pakistán. Con sus manos se dedican a desguazar barcos petroleros procedentes de todos los países del mundo. Se expone diariamente al peligro de una explosión y a ser aplastado por los grandes metales que caen desde las máquinas.

1_s.jpgEn Ucrania, Valodja y Vassili trabajan muy cerca de donde Stakhanov batió su famoso record. Sacan el carbón de un hoyo de unos 40 centímetros de profundidad que ellos mismos han cavado, apenas les da para su uso personal.

Pak Agus lleva más de treinta años transportando azufre utilizando dos cestas atadas a un yunque. Carga entre 70 y 100 kilos que baja desde el volcán hasta el valle donde lo vende. En su ruta diaria se encuentra con turistas que visitan los volcanes de Indonesia que le preguntan y hacen fotos como quien ve a un fantasma.


China es el país del futuro, los trabajadores del complejo acerero de Angang creen en la expansión económica que les propiciará un mañana mejor mientras se dejan la vida por la industria metalúrgica de su país. Ese mañana es posible que no lo vean nunca.

1_n.jpgBunmi Onokoya trabaja en un matadero de Nigeria , durante su dura jornada laboral parte, despelleja, lava y asa más de 300 cabras y otros tantos toros. Se sienten orgullosos porque gracias a su trabajo llega comida a las casas de su país.

“Era algo que nos decían nuestros padres, que para ser alguien hay que trabajar, que hay que trabajar duro para ser alguien, y que trabajar es una cuestión de honor” Michael Glawogger ha hecho un trabajo realmente impactante, cuando uno termina de ver su película siente una especie de peso sobre los hombros y una satisfacción que se basa en la sensación de fortuna, fortuna por no estar ahí.

La fuerza del film radica precisamente en que ha encontrado representaciones muy obvias y sencillas, por ejemplo el transporte de azufre desde el volcán o el proceso de reutilización del acero desechado por el primer mundo nos facilita ver y entender la tarea que estos hombres realizan y los riesgos que corren al realizarlas.

1_i.jpgHa conseguido llegar a la esencia de ciertos procesos productivos, a las miserias diarias de trabajadores de distintos puntos del globo que comparten su desventaja con respecto al primer mundo. Un documental que realmente transmite dureza y que no dejará indiferente a quien lo vea. Glawogger va más allá de la mera sucesión de imágenes duras y ha conseguido esbozar toda una radiografía pesimista y desesperanzadora del ser humano donde se huele el fracaso, la derrota frente a la revolución industrial.
En definitiva, estamos ante uno de los mejores documentales de los últimos años en el que las imágenes suplen la voz de un narrador y en el que su director devuelve el nombre y la dignidad a un género que necesitaba encontrarse consigo mismo.

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