Xena, la princesa guerrera

A finales de los noventa, Lucy Lawless conseguía mantenernos pegados a la pantalla de televisión con el mismo asombro que años antes había conseguido El coche fantástico. Sus ojos azules nos enamoraron hasta el punto de mantenerse durante varias temporadas en la programación televisiva.

xena.jpgNacida en un telefilme de los que se rodaron antes que la serie Hércules: sus viajes legendarios titulado Hércules y las amazonas, daba vida a una indomable guerrera a la que Zeus, padre de Hércules, domesticaba a base de escaramuzas amatorias de contenido apto para el público infantil. Una vez comenzada la serie, Lucy tuvo el papel de una muchacha amiga de los centauros que quedaría olvidada gracias a la contundente aparición que tendría varios capítulos después. Y es que en el episodio titulado “The Warrior Princess” eclipsaba por primera vez la pantalla Xena, mujer fatal embutida en cuero lideraba un ejército dedicado al pillaje y saqueo de todas y cada una de las aldeas que aparecieran en el mapa.


Así fue como nos enamoramos de una señora empeñada en quitarse de en medio a Hércules, único rival al que respetaba. Hasta el punto de seducir a su mejor amigo, Loalus, para que se enfrentaran poco después. Pero como el personaje tenía incluso más tirón que el de Hércules, los chicos de Reinassance Pictures decidieron redimirla y convertirla en paladín de la justicia. Eso sí, ya en su propia serie y acompañada por la juvenil Gabrielle (Renee O’Connor) que ejercía las labores de escudera en la batalla (¿y algo más?).

lucylaw.jpgEn definitiva, Xena: la princesa guerrera no deja de ser un spin-off al uso. Pero lo suficientemente dinámico como para destacar incluso por encima de la serie de la que surgió. Rodada con un tono mucho más oscuro y protagonizada por un personaje más complejo y rico en detalles (totalmente atormentada por su pasado sanguinario) decidieron dar más importancia a las escenas de lucha y cabriolas imposibles. El secreto del éxito de Xena está en su actriz protagonista, Lucy Lawless nació en Auckland y ya desde pequeñita disfrutaba pegándole patadas a los botes de pimiento morrón que tenía su madre en la despensa. A los ocho años comenzó a interesarse por el mundo del teatro y a los diecisiete recorrió toda Europa celebrando su graduación. Se quedó sin dinero y tuvo que volver, en Australia se dedicaría a cargar piedras y a hacer mapas de túneles subterráneos para una compañía minera que buscaba oro. Se casó y volvió a Nueva Zelanda, donde tuvo una hija y reanudó su carrera interpretativa. En Hércules se convirtió en todo un sex-symbol, una mujer guapa con unas aptitudes físicas envidiables y que habla francés, italiano, inglés y alemán. La hembra definitiva.

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