Acaba con los círculos viciosos que te hacen engordar

Hay que regresar al ciclo natural de la comida y reconocer cuándo nuestro organismo nos dice que tiene hambre y cuándo que está lleno. Pero primeramente hay que acabar con los círculos viciosos que son los siguientes.

Las dietas, el círculo de las privaciones. Si comes menos de 1.000 Kcal al día o evitas algún grupo de alimentos, por ejemplo, los hidratos de carbono, lo que realmente haces es poner tu cuerpo en modo de ‘deseo irrefrenable’ y terminarás por sentir deseos de comer en exceso todo lo prohibido.

El círculo vicioso del estrés. Al estar estresada, tu cuerpo secreta cortisol y reclama alimentos que lo contrarresten. Así que comes dulces y alimentos gresos con los que secretas dopamina que te relaja. Si esto se repite, el cuerpo acaba relacionando estrés con consumo de dulces y grasas.

Las costumbres otro círculo vicioso. Las rutinas pueden encadenarte a la larga. Por ejemplo, si sueles comer palomitas en el cine, te costará ver una película sin comerlas. Y es que romper con esa costumbre provoca una reacción de miedo en el cerebro que desaparece al cumplir con la rutina.

El círculo vicioso del ritmo de vida. Es el más complicado de romper y el de peores consecuencias. Los bebés comen cuando tienen hambre y paran cuando están satisfechos. La mayoría, en cambio, llevamos mucho tiempo ‘comiendo a la hora de comer’ y acabando el plato, aunque ‘ya estemos satisfechos’, de modo que ella no escuchamos los mensajes de hambre y saciedad, que envía el cuerpo.

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