Aligera tus salsas

Si quieres reducir calorías, no renuncies a las salsas, sustituye los ingredientes tradicionales por unos más ligeros. ¿Quieres saber como hacerlo? Continua leyendo este articulo.

Salsas más ligeras y saludables

Todo el mundo sabe que una buena salsa se convierte en la guinda del pastel de cualquier receta, pero también contiene grasas que se convierten en un aporte de calorías extras. Sin embargo, nos resulta imposible imaginar una buena comida sin una buena salsa, por eso debemos agudizar el ingenio y no renunciar a la salsa en las comidas, sino que hay que reducir la cantidad de grasas aportada a la salsa, para poder seguir consumiéndola.

Ingredientes básicos como el aceite o la nata no pueden faltar en las salsas, pero utilizando algunos trucos puedes reducir considerablemente la cantidad de calorías de tus salsas convirtiéndolas en un aporte extra de vitaminas con muy pocas calorías. Si quieres saber como hay que hacer para disminuir las calorías de las salsas para hacerlas compatibles con tu dieta, sigue leyendo este artículo.

Trucos para aligerar las salsas

Con los siguientes consejos podrás aligerar tus salsas fácilmente.

  • Salsas caseras: las salsas que compras elaboradas en el supermercado, te facilitan mucho la vida cundo no tienes tiempo para cocinar, pero están llenas de grasas, sal, conservantes y colorantes que consumidos en exceso pueden dañar gravemente tu salud. Procura preparar tus propias salsas cuando tengas tiempo y luego consérvalas en la nevera o en el congelador. En Internet podrás encontrar con facilidad multitud de recetas sencillas para hacer las salsas caseras. Aprovecha este recurso y haz las salsas, tu salud te lo agradecerá.
  • Aceite de oliva: aunque el aceite de oliva es saludable, debes controlar su aporte ya que tiene muchas calorías. Un truco para no añadir mucho aceite en las salsas es comprar pulverizadores para añadir el aceite a tus salsas. En el mercado hay multitud de modelos de estos aparatos para que puedas comprar el más adecuado a tus necesidades.
  • Desnatados: si tu salsa está elaborada con lácteos como la leche, la nata, el yogur… procura comprar estos productos en su versión desnatada. Hoy en día los puedes encontrar fácilmente en cualquier grande superficie. Para aligerar la nata, puedes sustituirla por leche evaporada. No te preocupes por ello ya que no se notará en el sabor de tu salsa.
  • Hierbas aromáticas: para que tus salsas no contengan un gran exceso de sal, lo mejor es que las adereces con hierbas aromáticas como perejil, tomillo, albahaca, puedes ir probando hasta encontrar la que más te guste.

Salsas en versión ligera

  • Mayonesa: para aligerar la mayonesa, esa salsa tan empleada en todos los hogares en multitud de platos, es mejor que la elabores en casa utilizando aceite de girasol en lugar de aceite de oliva o también puedes sustituir el huevo por queso fresco, eso si, debe ser light.
  • Bechamel: si quieres una salsa bechamel más ligera para tu pasta o tus croquetas, lo mejor es que la realices con leche desnatada y que sustituyas la mantequilla por aceite de oliva. El sabor de la bechamel seguirá siendo el mismo a pesar de hacer estos cambios.
  • Salsa de setas: para aligerar esta salsa, la mejor opción es que sustituyas la nata por leche desnatada y que añadas un poco de maicena para conseguir un mayor espesor y una mejor textura.
  • Crema de ajo: esta salsa es perfecta para aderezar carnes y pescados sin añadir demasiadas calorías. Solo debes machacar un ajo con un poco de romero y sal. Puedes añadir unas gotas de aceite de oliva y un poco de vino blanco, revuelve bien todo y añádeselo a tus platos. Si nunca has probado esta crema tu sabor te sorprenderá gratamente. Se convertirá en tu opción favorita para acompañar a las carnes y los pescados.
  • Salsa de hierbabuena: esta salsa también te ayudará a darle mucho sabor a tus platos. Solo tienes que machacar unas hojas de hierbabuena con un poco de aceite, añadirle dos yogures naturales y aderezar con sal. Este tipo de salsa es perfecta para acompañar a un buen plato de pasta.
  • Salsa carbonara: para aligerar la salsa carbonara debes sustituir la nata por huevos batidos y queso light con una pizca de sal y pimienta. El bacon puedes sustituirlo por jamón cocido o pechuga de pavo que además de tener menos calorías también son mejores para tu salud.
  • Salsa de verduras: puedes coger cualquier verdura para realizar esta salsa: tomate, pimiento, calabacín, zanahoria, puerro, cebolla.. Pica todo muy bien y rehógalo con un poco de aceite. Después añádele vino blanco y hierbas aromáticas al gusto.

Si quieres reducir las calorías de tu dieta, no renuncies a las salsas, aligera los ingredientes y así podrás seguir disfrutando de tus salsas favoritas sin tener que coger obligatoriamente unos kilos de más. Además, estos cambios en las salsas serán más beneficiosos para tu salud.

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