Cómo eliminar las manchas de humo de la pared

El humo genera sobre las superficies manchas que, en muchos casos, son difíciles de quitar. El método más adecuado dependerá del tipo de superficie sobre el que se ha generado la mancha.

Si son áreas destinadas a recibir la incidencia del fuego, como el interior de las chimeneas, bastará una buena limpieza con una relativa frecuencia, ya que no es un lugar muy visible y, con el tiempo, la mancha se formará de nuevo. Si de forma ocasional la superficie afectada por las llamas es una pared, corresponderá obrar de otra manera para solucionar el problema.

Las manchas de humo en el interior de las chimeneas sueltan partículas de suciedad que son difíciles de quitar y se añade el efecto ennegrecedor del calor. Además, si la chimenea que se desea limpiar está protegida por una campana de cristal, el humo oscurecerá su aspecto con frecuencia, por lo que será necesario limpiarla con asiduidad.


El producto por lo general más adecuado es el amoniaco, que debe emplearse casi sin rebajar. Hay que pulverizar el líquido sobre la superficie ennegrecida y dejar que actúe durante unos minutos. Luego se retiran los restos con un estropajo suave para evitar que el cristal se raye.

Por otro lado, las manchas de humo en la pared se forman, en general, por algún pequeño descuido, como una vela encendida muy cerca de la pared, o bien por un pequeño incendio. Estas manchas son muy difíciles de limpiar, por lo tanto lo mejor es ver el tipo de pintura es.

Si es lavable, habrá que limpiar la superficie del modo más exhaustivo posible. Para ello, se puede utilizar amoniaco u otras sustancias abrasivas que se comercializan en el mercado. Si no es lavable, los intentos de limpieza podrían tener como único resultado dispersar la suciedad y hacer que la mancha aumente de tamaño.

Imagen | decorablog

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