Cómo hacer más nutritiva una sopa o caldo ya comprado

Aunque es mucho más recomendable una sopa casera, la falta de tiempo hace que consumamos las ya listas para servir. Pero ¿qué te parecería hacerlas más nutritivas? Hoy te ayudamos.

sopa

En muchas ocasiones la cocina y la nutrición han copado las portadas de nuestro blog Centro Mujer. Y en casi todos esos artículos te hemos hablado de lo importante que resulta realmente acudir a productos y recetas naturales, elaborados en casa y con el menor número de ingredientes procesados. Sin embargo, lo que sería la alimentación ideal, por cuestiones de tiempo y por el evidente ritmo frenético al que estamos sometidos, no es posible, y precisamente por ello hay que inventar la manera para conseguir algo que se le parezca aún a partir de alimentos preparados o procesados. Y esa es la propuesta que te hacemos hoy con algunas ideas para conseguir que una sopa o un caldo ya comprado sea más nutritivo.

Las propuestas que te hacemos a continuación van orientadas en ese sentido, para conseguir que la sopa o el caldo que compramos, y que sabemos no es el mejor para nuestra alimentación, se transforme en algo mucho más suculento, es decir, en un producto que tenga mayores valores nutricionales, y que sobre todo, nos permita presumir aún a través de alimentos que contienen conservantes, aromas y otros químicos, de alimentos naturales que aparecen en nuestra dieta combinada. Y por si no se te ocurren buenas ideas, a continuación te dejamos unas cuántas sobre qué ingredientes echar a esos caldos y sopas que se compran. ¿Te animas a ponerlos a prueba?

  1. Una juliana rápida: para preparar esta receta que te llevará poco más de diez minutos, tan solo necesitas una zanahoria y un puerro. Los picas en trocitos muy pequeños, y luego los añades a una sartén que habrás previamente calentado con aceite de oliva. Después, una vez estén ya dorados, solo tienes que añadir un poco de caldo del comprado, y tendrás una sopa juliana que se parece bastante más a la tradicional que el caldo a secas. ¿No está mal, no?
  2. Verduras de invierno: las verduras de invierno como la coliflor o el brecol apenas pierden propiedades congeladas, y las venden a granel en los supermercados a un precio por lo general muy asequible. Precisamente por ello, y porque esta otra receta no te llevará más de 10 minutos te recomiendo que pruebes a descongelar unos pocos tallos de éstas y a añadirlos a cualquiera de esas variedades de sopas de sobre que se compran. Aunque seguirá siendo la sopa de sobre clásica, desde luego ganará en nutrientes y en consistencia.
  3. Salsa de tomate: aunque en este caso si es de la salsa que compramos probablemente no aporte grandes propiedades nutricionales, sí que mejorará el sabor del plato. Para prepararlo, solo has de seguir las instrucciones del sobre de la sopa, y luego añadir antes de servir un poco de salsa de tomate en bote hasta que la preparación cambie a un color un poco más rojo. Estará lista para comer, bien calentita, y con un sabor un tanto diferente al monótono al que por lo general nos acostumbran estos productos.
  4. Complementar con carne: si no quieres complicarte mucho la vida, cocer unas alitas de pollo antes de la preparación, o pasar por la sartén trozos de carne de los que vienen preparados para pinchos, suele ser una forma fácil de añadir carne, de la de verdad a estos preparados. Luego puedes añadir el caldo o la sopa preparada, y tendrás un plato con un valor nutritivo superior.
  5. Platos infantiles: si elegimos comprar preparados de cremas ya listos para servir, y pretendemos que a los pequeños les apasionen, lo mejor es elegir o la zanahoria o el tomate como base. Y para que resulten más divertidos en la mesa, no hay como añadirle picatostes de pan con los que pueden descubrir nuevos sabores, mezclados con los más convencionales.
  6. Alimentos en conserva: guisantes, judías, garbazanzos, habas… hay un montón de hortalizas que ya están cocidas y que tan solo habría que echar en la olla de la preparación final. Aunque todo ello habrá perdido en los procesos de envasado algunas de sus propiedades, y además habrá sumado conservantes, continúan siendo una muy buena idea a la hora de conseguir complementar un poco más un plato que en sí mismo resulta bastante soso y poco interesante.

Por último, cabe insistir en la idea de que lo mejor es hacer estos preparados de cremas, sopas y caldos en la propia casa. De hecho, estas son solo opciones para cuando el tiempo no es el suficiente. Pero si lo tenemos, saborear uno de estos productos caseros, frente a sus homólogos que aseguran ser preparados con recetas originales de la abuela, no tiene punto de comparación. Sin embargo, si no se puede hacer, habrá que conformarse con las anteriores propuestas para complementarlos. ¿Tienes alguna tuya propia que suelas utilizar?

Imagen: Alhen

Vía: Consumer

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