El desayuno ¿es la comida más importante del día?

Probablemente sea una de las preguntas fundamentales en alimentación y hoy intentamos resolverla de forma fácil, aunque no sea algo que esté tan claro.

desayuno

La verdad es que si hacemos caso de nuestras abuelas o seguimos el refranero popular, nos encontramos con que el desayuno es la comida más importante del día. Ya sabes, desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. Y aunque cientos de estudios demuestran que lo mejor que podemos hacer al levantarnos por la mañana es desayunar fuerte, los hábitos ajetreados que llevamos no nos permiten hacerlo en muchos casos, y la costumbre hace que el no desayunar se convierta en una de las opciones más habituales de nuestra sociedad actual. Así que hoy queremos preguntarnos ¿es el desayuno la comida más importante del día o está sobrevalorado el concepto?

El desayuno; una cuestión de costumbres

Es cierto que no todas las culturas hacen las mismas comidas al día, ni consumen el mismo tipo de alimentos en cada una de ellas. Es por ello que creo que hay que destacar que aunque la lógica de levantarnos por la mañana y tener energía con la que comenzar el día parece coherente, no en todos los sitios se da el mismo hábito y quizás es precisamente ese encierro cultural el que hace que en parte no veamos más opciones más allá de lo que nos dice el refranero popular.

Pero también es cierto que si no desayunamos, sobre todo si vamos a desempeñar un trabajo que nos ocupa la jornada completa, nos sentimos bastante más débiles que cuando ingerimos comida desde por la mañana. Esto, debería ser lo habitual. Aunque a base de costumbre hay quien prefiere no desayunar como reyes por el hecho de que se siente pesado y en lugar de obtener energía se apalanca más. Pero el no desayunar por norma no es solo una cuestión de costumbre o de que uno pueda tener demasiada pesadez tras hacerlo en abundancia. De hecho, la mayoría de los que no desayunan sí que lo harían en caso de que tuviesen más tiempo libre para hacerlo. Es decir, al final se trata también de una cuestión relativas a la manera de vivir tan acelerada que nos hemos impuesto.

Desayunar sí o sí

Hay ciertos colectivos a los que los médicos aconsejan desayunar en todos los casos. Los adultos puede que nos hayamos acostumbrado, que tengamos unos horarios de trabajo incompatibles con dicha comida, o en todo caso que prefiramos por cualquier motivo anularla en todo su esplendor. Sin embargo, tanto niños como ancianos deberían pensar en que en realidad esta comida del día se convierte en fundamental. Para los primeros porque por lo general necesitan todas esas energías en el colegio. Para los segundos porque sus organismos han cambiado y cualquier falta de nutrientes puede hacer que se produzcan descompensaciones, por lo tanto, lo mejor es no obviar el desayuno.

Para todos los demás, la opinión mayoritaria de los médicos es precisamente la que está relacionada con que es mejor desayunar. Sin embargo, lo cierto es que cada vez hay más opiniones que difieren de que aquello sea precisamente una verdad universal. Para cuando vivíamos con la luz solar, es cierto que levantarse temprano y acostarse a la misma hora sería lo más conveniente. Pero a día de hoy nuestros horarios han variado mucho y el número de profesiones que trabaja a deshora va en aumento. Lo cierto es que lo mejor en estos casos es ajustar las comidas a nuestros horarios de trabajo, ya que de nada sirve una norma que no se ajusta a nuestro estilo de vida y que además puede ser contraproducente.

Obesidad y desayuno

Pero por si ya la defensa de una buena salud, y de una lógica natural que parecía ser unánime acerca de desayunar o no hacerlo se imponían, ahora parece que también es frecuente ver relación entre la obesidad y el no desayuno. Es decir, que aquellos que tienden a no desayunar son más propensos a ser obesos. Sin embargo, los estudios más recientes que se recogen por ejemplo en Belief beyond the evidence demuestran que los datos que se van repitiendo sobre este asunto en diferentes investigaciones acaban por mostrarse sesgados y con un no rigor científico que solo se explica porque unos, los primeros, han dado por válida la tesis y luego se ha ido utilizando sin consultar las fuentes previas y revisar a fondo la información. Así que eso de que no desayunar sea sinónimo de poder padecer de obesidad parece más un mito que algo real.

Yo creo que si tenemos tiempo y nos apetece, deberíamos desayunar lo que más nos provoque con una dieta sana. Sino, me parece que con el ritmo de vida que llevamos y la diversidad de horarios, tampoco hay que darle mayor importancia si el resto del día aportamos alimentos que cubran nuestras necesidades.

Imagen: BocaDorada

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