La dieta paleolítica

Otro tipo de régimen nutricional alternativo, que cada día tiene más seguidores sobre todo entre los deportistas, pero que puede comportar carencias

Una vez más, nos encontramos con otra dieta de moda, que atrae la curiosidad de los más osados, sobre todo de los deportistas. Se trata de la Dieta paleolítica o «de las cavernas», basada en lo que comían nuestros antepasados ​​de la edad de piedra: mucha proteína animal (carne y pescado), mucha fruta y verdura, poco o nada de cereal integral, ni lácteos ni legumbre. Los deportistas que lo han seguido aseguran que se notan con más energía, con un peso más adecuado para su disciplina, y también ven una mejora significativa del rendimiento deportivo.

dieta paleolitica

La dieta paleolítica se basa en la idea de que el hombre moderno no está adaptado genéticamente a los alimentos procesados ​​y los nuevos sistemas de alimentación. Su creador, el médico Loren Cordain, especialista en genética, defiende el consumo de aquellos alimentos que el hombre de las cavernas comía, como frutas, nueces, raíces y algunos vegetales, y excluye todo el procesado o refinado, los lácteos, la sal y los granos. El autor del libro «La dieta paleolítica» afirma que casi todos los problemas de salud actuales son consecuencia directa de lo que comemos, por lo que sus investigaciones se centran en lo que comían nuestros antecesores del Paleolítico. Además, también concluye que nuestros genes antiguos no están adaptados a los alimentos nuevos de la sociedad actual, de hecho, no ha habido ningún cambio significativo en el genoma humano en los últimos 10.000 años.

Sin embargo, muchos especialistas matizan las bondades de esta dieta. Aseguran que el hecho de que muchos deportistas se noten con más energía en un inicio se debe principalmente a la disminución de azúcares, grasas saturadas y en el incremento de los vegetales y las elaboraciones sencillas. Por tanto, en general, se mejoran los hábitos nutricionales que tenían antes los deportistas al mismo tiempo que se disfruta de un confort digestivo. Por otra parte, esta dieta recomienda hacer deporte en ayunas, que, según muchos nutricionistas sólo tiene interés en actividades de muy baja intensidad que persigan optimizar el metabolismo de las grasas.

En el caso de entrenar altas intensidades, el rendimiento dependerá de las reservas energéticas disponibles en el hígado y el músculo, que determinarán la claudicación cuando no sean suficientes. La consecuencia principal de la reducción de los carbohidratos, principal fuente energética, será la bajada del rendimiento en actividades de intensidades moderadas y altas y el catabolismo proteico, con la consiguiente situación de cetosis. Por tanto, los expertos recomiendan siempre ajustar la ración calórica a las necesidades individuales y mantener la participación equilibrada en proporciones de todos los grupos de alimentos, respetando las raciones diarias aconsejadas. Un buen referente son las recomendaciones de la SENC, la pirámide de alimentación saludable de 2004, que propone ajustar la ración calórica en la composición corporal el entrenamiento, teniendo mucho cuidado de la hidratación.

Desde la AEDN, Asociación Española de Dietistas y Nutricionistas, se engloba esta dieta en el paquete de las muchas otros «dietas milagro» o «dietas exóticas», que aparecen diariamente en los medios para atraer la atención del lector. Sus recomendaciones para la población general se basan en seguir una dieta esencialmente rica en alimentos de origen vegetal: como hortalizas, frutas, pan, arroz, legumbres, pasta, frutos secos y aceite de oliva, acompañada de pequeñas porciones de alimentos de origen animal como pescado, huevos, carnes o lácteos, procurando que exista variedad en todos ellos. También aconsejan que haya una gran presencia de alimentos frescos, pero moderando, en la medida de lo posible, los alimentos precocinados, la bollería, los refrescos, los embutidos…

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