Legumbres: un básico en la dieta

Hoy en día parece que nos hemos olvidado o cansado de cocinar las legumbres, un alimento que no debe desaparecer de nuestra dieta. Son muy sanas y necesarias para mantener una alimentación equilibrada.

Las alubias, guisantes, lentejas, garbanzos, habas … son la parte comestible de una planta llamada cotiledones más conocida como legumbres. Éstas nos aportan gran cantidad de carbono en forma de almidones, es decir, de energía utilizable fácilmente por nuestro organismo. Además, contienen fibra, proteínas y algunas vitaminas y minerales como el calcio, fósforo y zinc.

Sus proteínas por sí solas, no son todo lo completas que necesita nuestro cuerpo para poder fabricar defensas y tejidos. Por ello, simplemente combinándolas con los cereales o con algún alimento de origen animal, aunque sea en pequeñas cantidades, sería suficiente. Las recetas de toda la vida ya se han encargado de ello: lentejas con arroz, garbanzos con chorizo, caldo de pasta y garbanzos ….

Hay un mito que dice que las legumbres engordan. Es una fama o mito inmerecido. Ciertamente, una fabada engorda mucho si el plato es grande. Todos exceso venga del producto que venga hará que nuestro cuerpo almacene los excedentes en forma de michelines. Pero una ración -60/80 g en crudo- es muy recomendable.

Se recomienda incluir en la dieta entre 2 y 4 raciones por semana, incluso la gente mayor, aunque sea en cremas o purés. El inconveniente que tienen las legumbres es que puede provocar gases, ello es derivado porque en su piel tienen unos azúcares que el cuerpo no puede digerir, con lo que se depositan en el intestino y son fermentados por las bacterias intestinales produciendo gas. Para evitarlos, hiérvelas primero 5 minutos y deja enfriar. Se tira esa agua, se pone nueva y se dejan 4-6 horas. Así los azúcares flatulentos se disuelven en el agua, que se tira antes de cocinarlas.

No hay que olvidarnos de la soja porque es una buena incorporación en la dieta, pues numerosos estudios avalan su valor para prevenir la osteoporosis y cánceres de mama o próstata. Solo si tienes problemas de tiroides no debes abusar de ella.

Imagen | Gonmi

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