Rodaballo al horno con refrito

El rodaballo es un pez plano, muy apreciado por su fina y delicada carne. Preparar este pescado para cocinar empieza en el momento de la compra, cuando deben tenerse en cuenta aspectos como el grado de frescura -que el exterior tenga una película fina húmeda- La carne debe ser dura y compacta, de manera que cuando se marca con los dedos no deja huella, los ojos sobre todo la córnea, que debe ser transparente y de aspecto vivo y, por último, las agallas deben ser de color rojo vivo.


Una vez comprado el rodaballo y completamente limpio es decir vacio del todo, vamos a cocinarlo al horno, un plato muy sencillo y cuyo resultado es un plato muy sabroso, si se acompaña con una guarnición.

Cocinar el rodaballo al horno es muy sencillo y el resultado es espectacular. En una bandeja de horno amplia se pone el rodaballo entero y untado en  aceite de oliva y un poco de sal. Se coloca con la parte de la piel hacia arriba y se dan unos cortes transversales que lleguen hasta la espina, pero sin cortarla.

Después lo introduces en el horno precalentado a 200ºC durante unos 10 minutos. Una vez pasado este tiempo, se comprueba la cocción y se agregan tres o cuatro cucharadas de vino blanco. Se deja que se cocine durante 10 minutos más o hasta que la espina central se suelta de la carne, que es la manera más sencilla de comprobar que un pescado está cocinado.

A continuación prepara un refrito con aceite de oliva y ajo fileteado. Antes de que se dore, se agrega sobre el rodaballo asado. En la sartén donde se ha preparado el refrito, se añade un poco de vinagre de sidra para salsear también el rodaballo, mezcla bien los jugos (refrito de ajo y vinagre), se introducen de nuevo en la sartén y se les da un hervor suave para que se acaben de ligar bien y se pueda salsear de nuevo el rodaballo.

Imagen | asturiasenimagenes

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