Salmón ahumado, el capricho que no pesa

El salmón ahumado hoy en día ocupa un lugar muy privilegiado tanto en la dieta como en la mesa. Desde luego que se lo ha ganado a pulso, ya que su suculento sabor, su agradable textura y su atractivo color satisface a los paladares más finos.

La mayor virtud del salmón ahumado es ser un alimento rico en ácidos grasos Omega3, que ayudan a reducir el colesterol ‘malo’ y subir el ‘bueno’. Esta grasa esencial también aleja la depresión, mejora la sequedad oculta y reduce la inflamación de las articulaciones afectadas por la artrosis o la artritis.


Es junto con el bonito enlatado en aceite y el arenque, la fuente de proteínas con mayor contenido en vitamina D, un nutriente que aumenta la absorción del calcio y ayuda a fijar este mineral en los huesos. Es una excelente idea que los niños en edad de crecimiento y las personas con osteoporosis coman salmón ahumado, con más del doble de vitamina D que el fresco, con queso ya sea en ensaladas, canapés o bocadillos.

Es un alimento muy ligero, aunque el salmón ahumado debe evitarse en caso de retención de líquidos, este alimento tan sólo aporta 163 Kcal por cada ración de 100 g. Si estás a dieta o cansada del pavo o la merluza a la plancha, hazle un hueco en tus en tus menús porque es muy ligero para la dieta.

Una simple ensalada o un plato de pasta con verduras se convertirá en un plato único más saciante y rico en proteínas, si le añades unas lonchas de salmón ahumado. En recetas calientes, añádelo justo antes de servir, de lo contrario perderá toda su jugosidad.

Aunque el salmón ahumado no supera el contenido en vitamina E del fresco, una ración aporta la quinta parte de la cantidad que se recomienda al día. Este nutriente protege frente al cáncer y otras enfermedades degenerativas.

Imagen | ahumadosmarenostrum

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