Déjate llevar por tus deseos

Dedicamos tanto tiempo y esfuerzos a cumplir con las responsabilidades de la vida que se nos olvida disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Pero lo cierto es que no podemos vivir de espaldas a nuestros deseos, la verdadera esencia del hombre.

Nacemos con una gran capacidad para identificar y satisfacer nuestros deseos. Ése es el motivo por el que a los niños les cuesta horrores dejar de hacer algo que les está divirtiendo, ya sea para cumplir con una necesidad, comer, dormir.


Sin embargo en la vida adulta, los deseos se van apartando a la misma velocidad a la que abrimos paso a paso a lo urgente o a lo verdaderamente importante. En otras ocasiones, renunciamos a ellos para convertirnos en la persona que los demás esperan de nosotros.

Identifícalos, es tan fácil como preguntarte ¿qué te apetece hacer en este preciso instante? ¿Qué es eso que tanto te gusta y que te mantiene ensimismada durante horas? Y.. ¿quién te impide llevarlo a cabo?

La tensión y el exceso de preocupaciones limitan nuestra capacidad de disfrute, hay que dar alas a los deseos, para satisfacer un deseo éste tiene que ir seguido de un impulso. Es lo que sucede cuando nos apetece degustar una receta esencial, corremos a comprar los ingredientes, si por falta de impulso o miedos no llegamos a satisfacer un deseo, podemos correr el riesgo de ser personas frustradas.

Imagen | kutzparadise

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