Amigos con derecho a roce

Amigos con derecho a roce es el título que ostentan estas relaciones ambivalentes, donde los protagonistas tienen sexo sin compromiso, pero con afecto y cariño. Para que resulten efectivas y no conflictivas, han de ser pactadas de mutuo acuerdo por ambos, evitando crear falsas expectativas que acaben ocasionando frustración, incomodidad y malos entendidos. En general, suelen tener fecha de caducidad y concluyen cuando uno de los dos supera la crisis con su pareja, se enamora de un tercero o se siente agobiado ante las demandas de quien empieza a hablarle de amor.

“Se conocieron en un bar. Por aquel entonces, ambos estaban pasando por una crisis con sus respectivas parejas. Congeniaron rápido, encontraron en el otro el apoyo que necesitaban, compartían gustos e intereses, quedaban para hablar de sus cosas como dos buenos amigos. Hasta que un día, después de intercambiarse miradas y halagos, más propios de dos novios, decidieron acompañarse con los sentidos y el cuerpo. Cruzaron el umbral de la puerta del sexo, y la dejaron abierta. Tenían relaciones una vez por semana, hasta que uno de los dos recuperó la estabilidad con su pareja. Aunque no dejaron de conservar la amistad, el sexo desapareció.”

“Siempre nos quedará París, y ese amig@ con derecho a roce”, con esta idea se animan muchos en los momentos de vacas flacas sentimentales, tras romper con su pareja o pasar por largos periodos de abstinencia sexual en busca del príncipe o princesa de sus sueños. Y es que para algunos, el sexo esporádico con desconocidos es algo demasiado brusco e incómodo para lo que no se sienten preparados, por lo que buscan un recurso alternativo de confianza que no les deje en el celibato de por vida hasta que Cupido les vuelva a dar de lleno en el corazón.

Para ellos, tener sexo con su amig@ es una opción intermedia entre una aventura con el sr. o sra. incógnita de turno y las relaciones estables monogámicas. Los que han tenido o tienen esta clase de amistad con alguno de sus allegados o conocidos, saben bien que experimentan las ventajas del cariño, afecto y confianza características de un vínculo estrecho, sin los inconvenientes del compromiso u obligaciones que representa el hecho de tener pareja. Pueden salir y mantener relaciones sexuales con otras personas sin que eso sea considerado infidelidad, pueden hacer sus planes de forma absolutamente individual, y todo ello con la comodidad y cercanía de tener intimidad con alguien a quien aprecian, por el que se sienten queridos y con el que pueden sentirse desinhibidos y relajados. Ahora bien, para ser justos hemos de señalar que el grado de implicación y apoyo que se presta en esta modalidad de relación no es el que pueda darse con otras personas consideradas auténticamente amigas, ni tampoco es el que pudieran obtener de una pareja estable.

Este tipo de vínculo con este amigo especial para que funcione ha de ser elegido por ambos, puesto que si uno de los dos acaba creándose expectativas de compromiso o planes de futuro como pareja, en algún momento observará como el otro no está dispuesto a ir por el mismo camino y puede generarse tensión, frustración y malos entendidos. Más de uno se habrá visto en la desagradable y violenta circunstancia de estar sometido a un interrogatorio de tercer grado por parte de este amig@ de encuentros íntimos, como si de una escena de celos se tratase, más propia de una pareja que de esta clase de relación.

Por eso, en estos casos es conveniente aclarar explícitamente que el título de “amigos con derecho a roce” es el que mejor os describe de mutuo acuerdo. Aunque no debemos olvidar que la misma etiqueta no tiene el mismo significado para todo el mundo. Hay quien entiende que bajo ese epígrafe se esconde una amistad íntima, que en el fondo no es más que el preludio de una pareja que no se atreve a llamarse como tal, o que está concediéndose una prórroga para definirse completamente. Los hay por el contrario, que se lo aplican simplemente porque creen que refleja bien el sexo sin compromiso por el que optan.

Pero, ¿cómo llegan a establecerse esta variante de amistad?. Para unos, tras aquel primer encuentro sexual (del que disfrutaron y con el que se sintieron cómodos) con alguien al que apenas conocían, surge el deseo de seguir quedando para compartir erotismo, pero con el añadido de empezar a interesarse afectivamente por el otro (aunque no llegan a identificarlo con una pareja, pues no se visualizan en un futuro con él/ella). Para otros, el amigo de toda la vida, al cual han dado calabazas en cientos de ocasiones, se convierte en la alternativa afectiva y sexual que les acompaña y llena el vacío que ha dejado el “ex”. El paso de compartir una charla con café a un momento de sábanas es sutil y engañoso. Cuando a la mañana siguiente algunos piensan “¿qué he hecho?, ¡me he acostado con mi mejor amig@!”, comienzan a perfilar en su mente que quizá han cometido una de las mayores equivocaciones de su vida, porque mezclar amistad y sexo bajo esa fórmula no siempre da buen resultado, y esa relación puede perder su incondicionabilidad para siempre.

¿Hasta cuándo duran estas aventuras amistosas?. La verdad es que la inmensa mayoría tienen fecha de caducidad. Si bien es cierto que algunos las mantienen de forma intermitente a lo largo de su vida para cubrir esos espacios de paréntesis sentimentales de los que hemos hablado anteriormente, en general suelen terminar cuando uno de los dos traspasa la frontera de los límites emocionales establecidos, y quiere más que el otro, o cuando empiezan a enamorarse de otras personas. Por lo tanto, breve pero intenso, es la temporalidad que domina esta modalidad en la que los protagonistas son amantes ocasionales.

¿Has tenido algún amigo con derecho a roce?, ¿cómo han sido tus experiencias en este sentido?, ¿crees que es fácil confundir amor con amistad?, ¿pueden los amigos tener encuentros íntimos sin tener problemas?.

Foto1: hapuc
Foto2: roxy tribal

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