El masaje erótico, placer a flor de piel

El masaje tradicional sirveMasaje sensual, en general, para aliviar tensiones musculares, lo que conlleva el que nos sintamos mejor con nuestro cuerpo y más relajados. El masaje erótico o sensual tiene un componente añadido, y es que ya que nos lo da nuestra pareja, además de hacernos sentir mil y una sensaciones agradables, podremos dejarnos llevar por la estimulación, y por la imaginación, y terminar haciendo el amor plenamente entregados el uno al otro. El cariño y la dedicación que se pueden expresar a través del simple roce de las manos es uno de los mayores de los estimulantes.

Para comenzar hay que buscar, por supuesto, un espacio tranquilo en el que la temperatura sea adecuada, Además, es imprescindible no tener prisa, en nuestra mente sólo tendrán cabida las sensaciones corporales que vayan surgiendo. Hay que procurar crear un ambiente cómodo, y para ello podemos poner velas aromáticas, música sensual, luz tenue que haga más íntima la estancia…

Para comenzar, el encargado del masaje desvestirá con suavidad y con la mayor destreza posible al receptor. Luego lo ayudará a ponerse boca abajo procurando que encuentra la posición que más cómoda resulte para los dos.

Los primeros roces han de ser muy suaves, apenas perceptibles. Luego irá creciendo la intensidad. Empezaremos por la espalda, y seguiremos por el cuello, los brazos, las piernas y el cuero cabelludo. El receptor puede indicarnos donde le es más necesario el masaje y como le agrada más. La zona genital, de máxima excitación sexual, hay que dejarla para el final.


Cuerpo a cuerpo

Empieza colocando las manos planas suavemente sobre la espalda de tu pareja y deslízalas despacito, tratando de relajar las zonas que notes más tensas. Si aplicas aceites de masaje, resultará aún más estimulante. Intenta que tus manos estén cálidas para evitar sobresaltos.

Puedes ir luego incrementando la presión realizada.

Recurre entonces a los llamados movimientos de amasamiento, que son más enérgicos, como si amasaras la masa para hacer el pan. Se realizan allí donde el volumen muscular es mayor y posee mayor capacidad para destensar. Aprieta la zona hundiendo los dedos y luego píllala, levantándola ligeramente. Dale cierto ritmo y sobre todo fuerza, aunque sin llegar a hacer daño, con mucho cariño.

Otra forma de aplicar un masaje es lo que se conoce como fricción, esto es, presionar pequeñas áreas concretas en movimientos circulares con la yema del pulgar. Al estimular la circulación sanguínea aliviamos no sólo tensiones musculares, sino también dolores. Para esto se utilizan también los golpecitos suaves con los dedos o con las palmas de las manos.

Recuerda que:

– Los movimientos han de mantener un cierto ritmo, que exista coherencia entre ellos, como si formaran parte de una cadena.

– Si aplicamos aceites o cremas, que sean de rápida absorción, para cuando empecemos a utilizar los labios sobre la piel, y que tengan un olor agradable.

Cuando ya hayamos alcanzadoMasaje con besos cierto nivel de excitación, pasamos a los besos suaves, cortos, sobre la piel, descubriendo cada rincón al tiempo que nuestras manos llenarán de caricias todo el cuerpo de nuestra pareja.

Ya con la estimulación de los genitales, podéis participar los dos. Llegados a este punto, no hay sino que dejarse llevar por el erotismo creado y las ansias de poseeros el uno al otro

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