Entertainment for men: actrices desnudas en portada

Cuando Norma Jean se transformó en Marilyn Monroe, se creó un precedente.

  • Un desnudo a tiempo es la mejor promoción para una película mediocre
  • El glamour que emana directamente del celuloide es algo que nunca tendrá una modelo
  • Mientras la carne se dirige al hombre, el ideal publicitario tiene como objetivo el público femenino.

Marilyn Monroe es una señorita impura y vulgar”. Esas fueron las palabras pronunciadas por la actriz Joan Collins allá por el año 1953 dirigidas a una de sus colegas de profesión. Ese mismo año fue también la fecha en la que una aspirante a estrella, de pelo rubio platino y curvas generosas, posaba para el primer número de la revista Playboy. “Entertainment for men”, rezaba la portada de la publicación. Fue en ese instante cuando una desconocida Norma Jean Baker se convertiría definitivamente en Marilyn Monroe. Su carrera en Hollywood empezaba a despuntar, al mismo tiempo que se reforzaba su rol de sex-symbol indiscutible, dentro y fuera del firmamento cinematográfico. Desde entonces hasta hoy, muchas han seguido su ejemplo. Melanie Griffith, Charlize Theron, Scarlett Johansson o Lyndsay Lohan son algunas de las actrices que han recreado los posados de Marilyn en diversas revistas y anuncios.

Para la estrella Marilyn Monroe, las fotografías de Playboy eran su primer posado directamente dirigido al público masculino. No ocurría lo mismo con la antigua y desconocida Norma Jean, que ya se había desnudado en 1949 para el fotógrafo Earl Moran. La célebre instantánea pin-up realizada para un calendario y protagonizada por una desconocida y futura Marilyn, ha sido una de las más imitadas de todos los tiempos.

Marilyn Monroe no fue la única actriz erigida a la categoría de ‘bomba sexual’, pero sí una pionera en eso de posar desnuda para una revista masculina. La primera que se lanzó a explotar su sexualidad más allá de las pantallas de cine. Si eso benefició o no a su carrera como actriz… ya es otra cosa.

DE DIOSAS DEL CELULIODE A DIOSAS DEL PAPEL

¿Por qué se desnudan las actrices en portada? ¿Qué sienten cuando ven a sus cuerpos convertidos en protagonistas de los más profundos anhelos masculinos? Puede que no sea una, sino miles, las razones por las cuales una actriz decide hacer un alto en su camino interpretativo y adoptar el rol de objeto de deseo para una publicación. Una función que tradicionalmente se había adjudicado a las estrellas menos rutilantes o glamourosas, como las modelos o las actrices porno.

Hay ocasiones en las que un desnudo a tiempo es la mejor promoción para una película mediocre. O la mejor forma de hacerse notar, de reforzar un ‘personaje’ hipersexualizado, de destacar por encima de otras mujeres… Mientras ganas en sex appeal, lo haces también en popularidad. Pero no nos engañemos, las estrellas (y sus agentes, sus maquilladores, sus publicistas…) se guardan muy mucho de aparecer en fotos de dudosa calidad. Las actrices no son como salen en portada, todo está pactado y diseñado de antemano, de eso podemos estar seguros. Por lo que, cuando decimos que una actriz ‘gana en atractivo’, también queremos señalar que se la retoca a base de brocha gorda. O, lo que es lo mismo, de unas cuantas capas cortesía de Photoshop.

Scarlett Johansson, tras la estela de Marilyn para Dolce&Gabbana.

Kate Winslet posó para Vanity Fair envuelta en un halo de elegancia y sexualidad madura que poco tiene que ver con la imagen a la que nos tenía acostumbrados. Catherine Zeta Jones hizo lo propio para Allure, luciendo un tipazo del que muy pocas a su edad podrían presumir. En el terreno nacional, memorable es el número de diciembre 2008 de la revista Elle, donde Belén Rueda posa cubierta sólo por cristales Swarovsky. Mujeres maduras que reivindican una imagen sexy mientras pueden. Todo con tal de no caer en el olvido para una industria que se regenera con carne fresca de manera sistemática.

Ese es precisamente el caso de otra madura por excelencia: Sharon Stone. La Catherine Tramell de Instinto Básico apareció en la portada de Paris Match con los pechos descubiertos, al más puro estilo dominatrix y el mismo año en que cumplía cincuenta años. Una operación pareja realizaría Jaime Lee Curtis, mostrándose semidesnuda para la revista AARR. De nuevo, una actriz que reivindica sus recién cumplidos cincuenta enseñando su cuerpo. Eso sí, esta vez al natural y sin artificios.

Desnudas y embarazadas


Hay un subgénero del desnudo que siempre causa mucho interés: el de las actrices que han posado estando embarazadas. La primera en dar el pistoletazo de salida fue Demi Moore, fotografiada en la intimidad por Annie Leibovitz. Instantáneas que se convertirían en la sensación de 1991 al ser publicadas por la revista Vanity Fair. Es más, a día de hoy la foto de portada de Demi para esta publicación es una de las piedras angulares sobre las que se sustenta la carrera de la propia Leivobitz.

Desde entonces, el posado de Demi Moore ha sido copiado y versionado en múltiples ocasiones por parte de muchas famosas. Entre las actrices embarazadas, los desnudos más sonados han sido los de Nicole Kidman, Monica Belucci y, como no, el de la española Paz Vega. La malagueña posó para la revista Elle fotografiada por su propio marido, Orson Salazar.

Sin embargo, eso de posar sin ropa y con barriga no es del gusto de todas, por muy de moda que esté. Una de las embarazadas de este año es, sin lugar a dudas, Penélope Cruz. Mucho se había rumoreado alrededor de unas hipotéticas imágenes de la madrileña luciendo su futura maternidad en Vogue España. Pues bien, para Penélope no hay desnudo que valga: ”Ni he comerciado con mi embarazo ni lo haré”, afirmaba la actriz en unas declaraciones al diario El País.

Y si se trata de transgredir o reivindicar a través del desnudo, no sólo las maduras acaparan portadas. Actrices recién salidas de la adolescencia utilizan su cuerpo para desmarcarse de la imagen angelical que se les impone desde la industria. Ese es el caso de Drew Barrymore: la que fuese la cándida niña de E.T. El extraterrestre apareció ligera de ropa en la portada de Playboy. O el de Shannon Doherty que, cansada de que su imagen quedase vinculada a la untraconservadora Sensación de vivir, se desnudaría en la misma publicación. Pequeñas estrellas de la factoría Disney como Lindsay Lohan o Miley Cyrus también han protagonizado sonados posados. Es posible que con el objetivo de mostrar al mundo que ya no son unas niñas.

El desnudo puede ser un acto de rebeldía y poder. Pero también una fuente inagotable de beneficios. En primer lugar están aquellos directamente económicos y, en segundo, las satisfacciones profesionales que se derivan. Las actrices cuyas carreras andan de capa caída siempre pueden optar por quitarse la ropa con tal de insuflar un poco de aire que oxigene sus niveles de popularidad. Un cacho de carne a tiempo siempre viene bien de cara a un futuro estreno.

Actrices como Jennifer Aniston (vestida tan solo con una corbata en la portada de GQ en diciembre de 2008) o las españolas Paz Vega y Elsa Pataky gustan de mostrar sus espléndidos cuerpos de manera asidua. Eso sin olvidar a la incombustible Charlize Theron, una de las féminas que más portadas de revistas masculinas acapara.

Pero si estas actrices han seguido la estela de Marylin Monroe, muchas otras se decantaron por imitar a Norma Jean, decidiendo utilizar sus atributos para acortar el camino hacia el éxito… o como simple fuente de ingresos. No hay duda de que las fotos que las actrices en ciernes se hicieron durante sus precarios inicios, saldrán a la palestra más tarde o más temprano. El pasado, y más si se es actriz, no se olvida así como así. Y si no que se lo digan a Demi Moore que, siendo prácticamente una adolescente, posó para la revista Playboy. Unas instantáneas de dudosa calidad que, por desgracia para ella, aún pueden ser encontradas en la red. Pamela Anderson, Carmen Electra o Megan Fox son otros ejemplos que nos muestran cómo a veces utilizar el físico es la vía más rápida para pisar una alfombra roja.

LAS DIOSAS COPAN LAS VALLAS PUBLICITARIAS

Los desnudos podrán ser más o menos incómodos, pero si hay un espacio en el que todas las actrices que conocemos se darían ‘de tortas’ con tal de aparecer, ese es el de la publicidad. Las campañas promocionales dan mucho dinero, y otorgan una notoriedad que no es pasajera. Además (punto importante) la actriz nunca saldrá desfavorecida. Convertirse en la imagen fetiche de una marca conocida y ser desnudada por los mejores profesionales es el sueño de muchas. Significa que tienes gancho y aceptación entre el público; reporta promoción, popularidad, difusión y caché.

Esas son precisamente las razones por las cuales Megan Fox debería sentirse de lo más afortunada: con tan solo unas cuantas películas a sus espaldas, la actriz ha sido elegida para desnudarse por cortesía de Armani Jeans. Más de lo mismo ocurre con las colaboraciones de Eva Mendes para Calvin Klein. Dos actrices que suponen sendos rostros populares para la marca, pero pagados considerablemente más baratos que el de una top-model de primera línea.

Es evidente que las marcas se rifan a las actrices más populares con tal de que se conviertan en su nueva imagen. En el origen de este fenómeno, de nuevo, nos encontramos con Marilyn Monroe y su Chanel Nº5. Nunca antes un bien de consumo había estado tan asociado al aura mítica que desprendía una actriz de Hollywood. Apelar a esa mitología cinematográfica construida alrededor de un cuerpo, es uno de los mejores reclamos. El glamour que emana directamente del celuloide es algo que nunca tendrá una modelo.

Tanto Scarlett Johansson como Keira Knightley han posado semidesnudas para las respectivas campañas de los perfumes de los que son imagen. La primera, como una Marilyn en toda regla para Dior, j’adore y la segunda imitando el look garçon de Coco Chanel para el perfume Coco Mademoiselle. Y es que un anuncio es el lugar perfecto para que un cuerpo real deje de ser algo tangible y pase a convertirse en un ideal. La mayoría de las veces, todo hay que decirlo, un ideal reforzado por los usos y abusos del Photoshop.

De lo carnal de Playboy a lo sublimado de Dior. Y es que no debemos olvidar que, mientras la carne se dirige al hombre, el ideal publicitario tiene como objetivo el público femenino.

Alicia Silverstone, desnuda por un mundo sin carne.

DIOSAS Y DESNUDAS, PERO SOLIDARIAS

Ya que hemos hecho referencia a las distancias existentes entre un desnudo publicitario y otro de consumo masculino, es el momento de hacer mención a su híbrido. A medio camino entre la autopromoción y la campaña externa llegan los desnudos solidarios. Un curioso fenómeno por el cual parece justificado, e incluso digno de admiración, que una actriz se quite la ropa.

Las campañas solidarias de PETA, por ejemplo, no se diferencian tanto de las portadas de Playboy. Poco importa que se defienda a los mapaches de Centroamérica o los beneficios de una dieta vegetariana, lo que provoca notoriedad es el hecho de que Pamela Anderson, Eva Mendes o Alicia Silverstone hayan prestado sus cuerpos para apoyarlas. Si hay una amante de las causas justas en nuestro país, esa es Elsa Pataky. La actriz (que ya se ha desnudado en diversas ocasiones para la revista Elle) posó para el fotógrafo Jaime de Laiguana, acompañada de otras actrices de nuestro cine como Leonor Watling o Blanca Romero. ¿La causa? El ahorro del agua. En la misma línea se dirige el desnudo de la Pataky para la campaña de lucha contra el Cáncer de Mama, organizada por la revista Glamour.

Las llamadas buenas causas tienen más visibilidad si hay una estrella detrás, es normal. Que la actriz en cuestión tenga que aparecer desnuda parece reducir la reivindicación a una excusa fácil para hacer posible lo que realmente interesa: verla sin ropa y, por ende, vender más revistas. ¿O son ellas las que venden más entradas de cine?

Foto Norma Jean por joxin en Flickr

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...