¿Estamos a un paso de aceptar completamente la homosexualidad?

La homosexualidad era hasta hace poco un tabú. Sin embargo, cada vez es más común que se convierta en algo habitual y aceptado. ¿Podríamos decir que queda poco para su aceptación total?

homosexualidad

Homosexualidad. Una palabra con la que ya estamos más que habituados. Aunque esto no ha sido siempre así. De hecho, hasta hace menos de una década, en España asistíamos a todo un debate por los derechos de las parejas del mismo sexo. La posibilidad de casarse en igualdad de condiciones que las parejas de sexos distintos, la posibilidad de adoptar, la posibilidad de ser padres o madres como cualquier otro…. Parecen cosas del pasado y los estudios, salvo excepciones, parecen llegar a la conclusión de que en nuestro país se está superando el estigma y la sociedad ha aceptado la homosexualidad como algo natural.

Es cierto que la religión, aunque España sea un país laico, y las muchas iniciativas que se han llevado a cabo por parte de los partidos conservadores consiguieron que la sociedad se polarizase sobre la homosexualidad. Aún así, fuimos uno de los primeros en Europa en apoyar este tipo de iniciativas y quizás por eso, la sociedad es una de las primeras en mostrar una gran tolerancia hacia este tipo de parejas. Se comienza a crear un ambiente en el que poco importa con quién se acueste alguien. Eso ya no es una razón para juzgarle. Esto es un gran logro, aunque todavía quedan escollos por superar.

Los pueblos siguen siendo un problema

Aceptar que una persona es homosexual es algo que la familia puede no llevar tan bien como el círculo más alejado de dicha persona. Es verdad que socialmente, compañeros, amigos o conocidos que tengan tendencias homosexuales no encuentran grandes problemas en sus ámbitos, pero no lo es menos que aquellos que lo viven un poco más de cerca, sobre todo si proceden de un ambiente rural o conservador, no lo asimilan de buenas a primeras.

Conozco personalmente un par de casos en el que padres e hijos han vivido situaciones realmente límites. Esa idea de que es solo algo de críos, y que se cambiará con el paso del tiempo, como si la homosexualidad fuese una moda de juventud sigue estando presente en muchas familias. Esto es un error que hace que ambas partes acaben sufriendo e incluso alejándose de sí mismos. Un hijo siempre será un hijo, y los padres lo mismo, pero la falta de entendimiento y aceptación puede afectar a ambas partes de manera brutal.

Lo mismo ocurre cuando la presión de los pueblos más pequeños, en los que todo el mundo se conoce y parece exigirse una falsa moral juzgando todo lo que pasa hace que algunas personas decidan ocultar a toda costa su homosexualidad. Incluso intentan convencerse a sí mismos de que ellos no son así. Es realmente triste, y sobre todo, solo les hace ser realmente infelices. Por eso, ya que hemos avanzado tanto, espero que pronto en cualquier rincón de España se acepte sin más que cada cual elija el sexo de su compañero o compañera de cama y de vida.

Los jóvenes tienen una mentalidad abierta

Es verdad que las excepciones se producen en cualquier rango de edad. Sin embargo, los últimos estudios relacionados con las tendencias sexuales de los más jóvenes, así como preguntándoles por los niveles de aceptación de compañeros, amigos o otros conocidos que sean homosexuales muestran resultados realmente positivos en el cambio social que hemos experimentado en los últimos años. Para ellos la bisexualidad, un concepto que pese a la superación de la homosexualidad como tabú todavía está teñido de un montón de negativas sociales no parece ser un problema. Más de un 20% de ellos, en diferentes análisis, se declaran como tal.

Al mismo tiempo, para la mayoría de los jóvenes, de media un 80% en los distintos estudios, que alguien de su entorno sea gay o lesbiana no tiene nada de positivo ni de negativo. Es decir, lo interpretan como un rasgo más sin entrar a evaluarlo. En otras palabras, ha dejado de ser noticia y eso implica que se ha aceptado completamente. Pero esos no son los únicos cambios que se han producido en tan pocos años. La idea de que un gay o una lesbiana estaban encerrados en unos estereotipos amanerados o demasiado masculinos también ha mutado. De hecho, la posibilidad de confesar sin problemas los gustos sexuales hace que aquellas personas que quizás en otra época vivirían con ese secreto puedan continuar con sus propias vidas sin tener que aparentar lo que no son. Y esto es todo un logro, aunque no seamos demasiado conscientes de ello.

¿Crees que en España hemos superado ese conflicto que teníamos con el tabú de la homosexualidad o todavía quedan cosas por hacer?

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