Estereotipos

estereotipos

Estereotipo: “dícese de una imagen mental muy simplificada y con pocos detalles acerca de un grupo de gente que comparte ciertas cualidades características (o estereotípicas) y habilidades. Por lo general, ya fue aceptada por la mayoría como patrón o modelo de cualidades o de conducta. El término se usa a menudo en un sentido negativo, considerándose que los estereotipos son creencias ilógicas que limitan la creatividad y que sólo se pueden cambiar mediante la educación.”

¿Será realidad que las personas nos dejamos llevar, somos capaces de valorar o juzgar o, simplemente creemos conocer a una persona, en base a esta palabra? Ni que decir tiene que el hecho de juzgar a una persona que por lo que sea, ha sido etiquetada en un grupo con ideales y personalidades ya definido, es un tremendo error del que en su mayoría de las veces da lugar a equívocos. Pero más allá del bien y el mal, de lo correcto o incorrecto y, de lo justo y lo injusto: ¿es algo inconsciente en nosotros mismos el juzgar a una persona en base a unos estereotipos?

Hace unos años se realizó un experimento que me dejo muy sorprendida y que siempre recordaré: la Prueba de Asociación Implícita. Este test fue publicado en el año 2006 y, puso en evidencia que lo que decimos muchas veces no es lo que pensamos. Tres millones de personas hicieron la prueba y se puso al descubierto que tres cuartas partes de los blancos y de los asiáticos estadounidenses mostraron una tendencia inconsciente a valorar más a los blancos que a los negros. Además, muchas personas prefirieron a los jóvenes que a los ancianos, así como favorecieron inconscientemente a los hombres frente a las mujeres.

Esto demuestra que realmente todos tenemos formados unos juicios prefabricados o prejuicios. Conceptos como los de tolerancia y “ser una persona abierta” son conceptos demasiado ideales, pero que no forman parte de nosotros, al menos tanto como quisiéramos. Y por increíble que pudiera parecer, este comportamientos nuestra está justificado. Los expertos afirman que este comportamiento es un recurso de nuestra mente para obtener “cierta” información de personas que no conocemos y por lo tanto también funciona como una barrera.

Y yo, que estoy realmente de acuerdo con lo expuesto, me sorprendo ante la magnitud del estudio y, de lo que de él se concluye. Porque según éste, cada uno de nosotros puede juzgar a los demás, sin siquiera saber lo que se está haciendo y el porqué de su comportamiento. Así que es inevitable preguntarme: ¿Seremos todos realmente tolerantes con los demás?.

Imagen | flickr

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