«Fleshlight», lo último en juguetes para hombres

Si las mujeres pueden acudir alegremente a un sex-shop para poder adquirir vibradores que hagan las veces de miembros viriles, lo cierto es que a los hombres les ha costado unos años más hacerse con el equivalente en genital fememino. Vale que existen las llamadas muñecas hinchables, pero el tacto plastificado de una de estas puede hacer que a más de un varón se le caiga la libido a los pies. Lo mejor, en la mayoría de los casos, es tomar el todo por la parte y dar preponderancia a la imaginación. De este modo, si una mujer puede divertirse con un vibrador, un hombre puede comprarse un juguetito relativamente nuevo llamado Fleshlight o, como se lo conoce en castellano, una vagina en lata.

Página web donde comprar el producto.

Los inventores de este utensilio tan original son unos empresarios norteamericanos especializados en el mercado de los artículos eróticos masculinos. Con la voluntad de innovar, pensaron en fabricar la réplica de una vagina para que el hombre pueda masturbarse sin tener que complicarse la vida. El Fleshlight no es otra cosa que un tubo de plástico con una funda incorporada en su interior, modelada para parecerse a una vagina pero, sobre todo, para guardar la sensación táctil de la misa. Ello se consigue gracias al cyberskin, una piel sintética que parece encajar a la perfección con los genitales. A partir de ese momento entra en juego la sugestión de cada uno, de la misma manera que le ocurre a una mujer con un vibrador.

Con el tiempo, estas latas tan particulares han ido perfeccionándose, al tiempo que se ampliaba el espectro de acción. De este modo, en la actualidad no solo se pueden encontrar fieles reproducciones de vaginas, sino también de anos y bocas. En definitiva, el maravilloso mundo de los orificios por un módico precio. Como novedad más o menos reciente, el hombre podrá encontrar réplicas teóricamente exactas de las vaginas o bocas de algunas de las actrices porno más conocidas internacionalmente: Jesse Jane, Jena Haze, Eva Angelina, Lupe Fuentes, Raven Riley o Tera Patrick son algunas de ellas, y sus genitales ‘cuestan’ alrededor de 70 euros la unidad.

No sabemos de qué modo pueden haber imitado las partes púdicas de este grupo de chicas, porque lo cierto es que el afán de Fleshlight en reproducir los genitales femeninos no se limita al exterior, sino que el interior de una vagina se intenta modelar para propiciar una sensación pareja al coito real. Toda una hazaña de la bioteconología, por lo que podemos comprobar.

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