Padres a partir de los cuarenta, ¿mejores espermatozoides?

padre-con-su-hija.jpgNormalmente se dice que las personas que son padres a edades tempranas suelen concebir hijos más sanos que los que han nacido de padres mayores. Pero gracias a una nueva investigación cuyos resultados han sido publicados en la revista Human Reproduction, se ha sabido que los hijos de padres adolescentes presentan un riesgo más elevado de tener enfermedades, de nacer antes del término normal del embarazo, tener bajo peso al nacer, e incluso, riesgo de muerte en el momento del parto. En el extremo opuesto, los padres de cuarenta años o más, no tienen tanto riesgo de engendrar bebés enfermos, ni siquiera teniendo en cuenta la edad de la madre u otros factores maternos negativos.

El equipo investigador del Ottawa Health Research Institute, en Canadá, utilizó informes del National Center for Health Statistics, que tiene datos de casi todos los nacimientos (99%) ocurridos en los EEUU entre 1995 y 2000 (unos 23 millones). Los investigadores se concentraron en 2.614.966 casos de niños nacidos vivos por parto simple de mujeres casadas, no primerizas, de edades comprendidas entre 20 y 29 años, en los que disponían de los datos completos del padre: edad, raza, educación paternal, cuidado prenatal y gestacional, y peso al nacer. Esta categoría de edad es la menos afectada por problemas de fertilidad y de salud fetal. Los padres de entre 20 y 29 años tienen el menor riesgo posible de tener bebés enfermos, y esta categoría se utilizó como referencia o control para comparar otros grupos de edad.

Para realizar este estudio se clasificó a los padres en siete grupos de edad, desde adolescentes a cincuenta años o más, y se ajustaron los resultados estadísticos para factores como raza, nivel de estudios, datos sobre si se fumó o no durante el embarazo, si se bebió alcohol o no, los cuidados prenatales y el sexo del bebé. Los niños nacidos de padres adolescentes (menores de 20 años) eran más vulnerables a un nacimiento prematuro (un 15% más), bajo peso al nacer (un 13%), o muerte perinatal (en las cuatro primeras semanas tras el nacimiento, un 22%, y entre las cuatro semanas y el año, un 41%). Los hijos de padres de más de cuarenta años no presentaron un riesgo mayor del esperado para todos estos problemas de salud.

Uno de los co-autores de la investigación, Shi Wu Wen, científico señor en el Ottawa Health Research Institute, y profesor en la Universidad de Ottawa, señala: “Nuestro estudio indica ser un padre adolescente es un factor de riesgo independiente para el desarrollo de efectos adversos en el futuro hijo, mientras que según aumenta la edad del padre, este riesgo disminuye. La influencia paterna de los progenitores más jóvenes en los problemas o enfermedades de sus bebés garantiza futuras investigaciones, y puede conducir a un entendimiento más profundo de las causas de tales problemas. Aunque los riesgos relativos elevados para la mayoría de los efectos adversos eran pequeños, la magnitud del riesgo en la sociedad puede ser enorme dado en elevado número de nacimientos en todo el mundo, si el incremento que hemos encontrado es realmente atribuible a la edad del padre.”

Esto, junto con el gran tamaño del estudio y el limitado rango de edades de las madres, significa que los resultados estaban afectados por factores de confusión. Sin embargo, no existe información disponible sobre el estatus socioeconómico y el estilo de vida de los padres, y esto podría tener gran impacto. Los mecanismos por los que los progenitores adolescentes pueden contribuir a incrementar el riesgo de efectos adversos en sus hijos aún no están claros. Tanto las características biológicas como las socioeconómicas pueden influir en los resultados observados.” Recalca Wen.

espermatozoides_competitividad.jpgSe sabe que los hombres más jóvenes tienen menor cantidad de espermatozoides, volumen de semen y porcentaje de movilidad espermática. Los espermatozoides inmaduros se relacionan con problemas en los hijos debido a la anormal formación de la placenta en el útero materno, pero los factores sociales que antes mencionábamos, también pueden estar involucrados.

Los padres jóvenes suelen provenir de familias en desventaja económica, y normalmente presentan un nivel educativo menor. Los factores socioeconómicos tales como la educación y la ocupación se asocian con algunas enfermedades. La gente que tiene menor nivel económico suele disminuir la cantidad y calidad de los cuidados prenatales, que se asocian con un mayor riesgo para el feto de presentar enfermedades o síndromes determinados. Otros factores sociales que pueden jugar un papel importante al poner en peligro la salud de la madre pueden ser la violencia de género, falta de apoyo económico o emocional, abuso de drogas, tabaquismo o alcoholismo, por ejemplo. Este tipo de situaciones son más prevalentes en padres adolescentes, y estudios anteriores han encontrado asociación entre el hábito tabáquico y alcohólico paterno y problemas reproductivos.” Explica Wen.

Por el contrario, “no hemos encontrado asociación entre padres mayores e incremento del riesgo de problemas en el nacimiento. No podemos excluir la posibilidad de que los padres mayores que hayan contraído matrimonio con mujeres de 20 a 29 años sin historial paternal, podrían tener una condición socioeconómica mayor que el grupo control, con lo que supone un mayor cuidado prenatal y mejor salud materna, que minimiza el riesgo de problemas en el nacimiento.” Añade el investigador.

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