Repoblar las aldeas deshabitadas con bajos alquileres ¿Buena idea para las familias?

Las aldeas que han ido con el paso del tiempo quedándose sin habitantes vuelven a la carga en un intento de llamar la atención de quiénes quieren un futuro en lo rural gastando menos.

aldeas

La economía doméstica es un tema que preocupa a la mayoría de las familias. Al fin y al cabo, las cosas no están demasiado bien como para poder presumir de una situación financiera óptima, y es por eso por lo que comienzan a sonar con fuerza alternativas que hace años serían prácticamente inviables. En este caso en nuestro blog queremos hablarte del fenómeno de las aldeas que se han quedado sin habitantes, y que precisamente por esa razón hacen que surgjan propuestas a familias a las que les ofrecen trabajo, o un pequeño salario, o la casa lista para entrar a vivir. Y teniendo en cuenta la libertad del campo y algunas de sus ventajas, es una idea que no a pocos se les ha pasado por la cabeza.

La última noticia al respecto nos llevaba a la Galicia interior, en Banco da Xesta. Se trata de una aldea que apostaba por ofrecer a todos aquellos que quieran ir a vivir allí viviendas completas por solo 100 euros mensuales. No es mucho, pero teniendo en cuenta el número de parados que existen y que muchos de ellos se han quedado fuera del sistema de prestaciones, o el hecho de que se trata de un ambiente rural en el que los niños pueden crecer con seguridad, son cuestiones que han hecho que familias completas se replanteen su situación urbana.

Esa situación no solo se da en esa aldea concreta. Es la misma que se vive en muchos puntos de la geografía española. Y está en nuestras manos frenar que todos esos lugares, en los que un día hubo vida, se queden ahora para el olvido. Sin embargo, con el éxodo a la ciudad en busca de un trabajo y de un futuro mejor se produjo que prácticamente todos los jóvenes huyesen del pueblo. Ahora la crisis ha llevado al efecto contrario. Desde la ciudad se emigra al pueblo por los menores costes que supone vivir allí en prácticamente todos los sentidos. Aunque también influyen en muchos casos el hecho de tener lazos familiares, que además de servir de apoyo, pueden ser de ayuda en cuanto a la economía deteriorada de quién está en paro.

Viviendas, sueldos y vida del campo

Las iniciativas que buscan repoblar aldeas son muchas. En algunas se opta como la que mencionábamos antes por el alquiler a bajo coste. En otras, se ofrece la vivienda gratis y un puesto de trabajo en labores de agricultura o ganadería. Incluso hay quién paga a las familias que se decidan a trasladarse completas al pueblo que está intentando mantener o subir su población activa.

El colectivo al que se dirigen este tipo de propuestas es casi siempre el mismo. Nos encontramos con que lo habitual suele ser dirigirse a familias que se encuentren en una situación precaria por la falta de empleo o a las que el desempleo les haya afectado con respecto a la pérdida de la vivienda familiar o a no poder pagar el alquiler con el que contaban. Sea como sea, muchas de ellas funcionan, y parece que lo rural comienza a ponerse de moda. Eso sí, si se decide dar el paso hay que ser muy conscientes de los cambios que van a suponer en nuestro estilo de vida. Muy poco tiene que ver el vivir en la ciudad o en un ambiente urbano con vivir en el campo. Y ciertamente hay que prestar atención a todos esos detalles porque sino, podríamos encontrarnos con serios problemas a la hora de adaptarnos.

Yo particularmente, creo que todas estas propuestas son ideales para aquellos que ya hayan pensado previamente a la crisis la posibilidad de mejorar su calidad de vida viviendo en el campo. En mi caso, sería prácticamente imposible adaptarme a un ambiente tan complejo como lo es lo rural. Yo soy más de ruido y de caos de ciudad. Y precisamente ése es el punto que me gustaría destacar. Todas esas ofertas que nos hacen las aldeas deshabitadas deberían ser para aquellos que se lo hayan pensado bien, y no para a quién no le queda otro remedio. Es decir, lo económico, y sobre todo, la crisis por la que estamos aún pasando no debería ser lo que obligue a muchas familias a mudarse a estos sitios. Se trata de una decisión dolorosa, no siempre adecuada, y que además, si no se está convencido, en cuanto mejore la situación, se volverá a las andadas y las aldeas seguirán sin estar pobladas. ¿Tú qué opinas de las aldeas despobladas y de las alternativas puestas en práctica para repoblarlas?

Imagen: Nicolás Boullosa

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