¿Por qué nos atraen tanto los “chicos malos”?

No se trata de un mito de las películas. El chico malo casi siempre gana a la hora de seducir. Te explicamos la razón de que nos gusten tanto.

chico malo

No se trata de un mito, ni de la típica escena de las películas de amor, o de desamor que no siempre se acaban como deberían o como nos gustaría. Casi todos los chicos lo comentan en sus reuniones, e incluso nos lo dicen directamente cuando estamos entre amigos. A las chicas nos gustan más los chicos malos, esos que no parecen tener un ápice de sensibilidad, y que, aunque no nos tratan mal, están lejos de ser el caballero de cuento de hadas que aparece con flores y planes románticos para cada día. Pero ¿hay alguna razón para explicar todo eso?

Pues bien. Estudios sobre el tema hay muchos. Y en muchos de ellos se entremezclan varios aspectos de nuestras vidas. Y por supuesto, cada persona es un verdadero mundo aparte. Es decir, puede que tú, estimada lectora, seas la excepción que confirma la regla. Pero pongámonos en la piel de la mayoría, de las que sí sentimos cierto atractivo por los chicos malos. ¿Qué sentimos? ¿Qué nos dan ellos que el príncipe de cuento no tiene? La genética, la evolución y también cuestiones psicológicas y de actitud podrían explicarlo.

Una cuestión de supervivencia

Aunque actualmente nos hayamos olvidado de nuestra parte más animal, más instintiva, ésta se mantiene ahí. De hecho, es precisamente ella la que cobra un valor protagonista en estos casos en los que intentamos explicar por qué nos gustan más los chicos malos. A ellos les asociamos más valor, más fuerza, y los rasgos de su actitud, y de su físico nos dan esa señal de que estarán ahí para defendernos de cualquier peligro por el que podamos pasar. Puede sonar arcaico. Y de hecho, hasta cierto punto lo es. Actualmente una mujer no tienen la necesidad de un hombre para que la defienda. Sin embargo, nuestros mecanismos naturales se mantienen activos y siguen demostrando su eficacia en la elección de la pareja perfecta.

Pero no solamente la protección, o la búsqueda de ella activa a nuestros sentidos para que sientan predilección por el chico malo de turno. También lo hace el hecho de que con todas esas cualidades anteriormente descritas, sentimos más cerca la proliferación de la prole. Evidentemente, en el sentido más biológico. No significa que vemos a un chico con apariencia chulesca y que parece un insensible y ya nos planteemos tener hijos con él. Más bien es un concepto del que no nos damos cuenta, y que nuestros instintos asocian directamente a que alguien así será capaz de protegernos no solo a nosotras, sino a los hijos que nazcan de esa unión.

Psicología femenina

Pero no todo iba a ser la irracionalidad de los instintos. Los seres humanos tenemos sentimientos y tenemos un cerebro muy desarrollado como para valorar ciertas actitudes. De hecho, aunque pudiera parecer que el chico malo es el malo de la película, y el bueno el más bueno, muchas mujeres lo asocian al revés. El último estudio llevado a cabo por tres universidades, dos americanas y una israelita, llega a la conclusión de que la actitud general de los chicos buenos es en realidad vista como algo negativo. Ellos buscan agradar a todo el mundo, y tantos halagos y contemplaciones son vistas como algo negativo. De hecho, más que eso, como algo falso. Con los chicos malos nos pasa justo lo contrario. Ellos son directos, no se andan con rodeos y tampoco con miramientos. Las cosas son como las ves. Y en ese sentido nos encontramos con que ese carácter suma puntos a la hora de elegirles como pareja.

Tampoco podemos olvidar que el hecho de sentirnos atraídas por un chico malo (que también depende cuán de malo sea, porque puede serlo solo de apariencia o de realidad) puede entenderse como una manera de rebelarse contra el mundo. De ahí a que los primeros amores adolescentes sean casi todos los relacionados con el chulito de turno del sitio en el que se vive. Con chicos mayores, que tienen mucha seguridad en sí mismos, y que desbordan en cuanto a carácter y en actitudes a las que siempre se las ha considerado masculinas. Hay quién una vez prueba todo esto, se da cuenta de que necesita otra cosa. Hay quién continúa sintiéndose atraída por ellos y sigue cayendo en sus brazos. Y también hay quién se resiste, y aún sintiendo esa atracción, simplemente prefiere elegir a su pareja por otras razones que nada tengan que ver con las anteriormente descritas.

¿Qué te parecen las razones por las cuales nos dejamos tentar por los chicos malos? ¿Crees que a ti te pasa lo mismo?

Imagen: Andrés Nieto Porras

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...