Roman Polanski, violador de menores

El 24 de marzo de 1977, Roman Polanski fue llevado ante un tribunal de Los Ángeles, acusado de drogar y violar a una niña de trece años en la mansión de Jack Nicholson mientras el actor estaba de vacaciones. Horas antes de ser condenado, Polanski huyó en el primer avión que volaba hasta Europa y desde entonces no ha vuelto a pisar suelo americano.

Roman PolanskiDos semanas antes, el diez de marzo, el cineasta de origen polaco se encontraba en una fiesta, en casa de su amiga Jacqueline Bisset. No fue solo, llegó acompañado por una aspirante a modelo de trece años llamada Samantha Geimer. Polanski había recibido un encargo de la revista Vogue para hacer un reportaje fotográfico sobre jóvenes modelos del mundo, y la primera en posar para su cámara iba a ser Samantha. La chica debió pensar que le había tocado la lotería, cuando aquel simpático cineasta con cara de niño la llevó a una fiesta llena de famosos. Lo mejor fue cuando Polanski le propuso ir a casa del gran ídolo de la niña: Jack Nicholson. La excusa era que en aquella casa tendrían mejor luz natural para acabar el trabajo.

Nicholson había salido de viaje. El actor era un gran amigo de Polanski desde que rodó a sus órdenes Chinatown (1974). Incluso vivieron juntos una temporada en aquella casa; por eso Roman tenía las llaves. Así que Samantha Geimer y Roman Polanski estuvieron solos durante varias horas en casa de Nicholson hasta que llegó… Anjelica Houston.

Anjelica HoustonAnjelica Houston era la novia de Jack Nicholson por aquella época. Cuando entró en la mansión de su chico encontró a Roman Polanski y a la pequeña Samantha en el jacuzzi, rodeados de botellas vacías de champán, restos de drogas y envases vacíos de Quaaludes, un tranquilizante de moda en la época. Anjelica montó en cólera y Polanski mandó a la niña a su casa después de hacerle prometer que no le contaría nada a su madre de lo ocurrido. La niña contó todo y al día siguiente el cineasta polaco era detenido, Anjelica Houston testificaría en su contra.

Polanski fue acusado de seis delitos: suministrar drogas a una menor, cometer un acto obsceno o lascivo con ella, violación mediante uso de drogas, realización de acto sexual ilícito, perversión y sodomía. En total la pena podía llegar a los cincuenta años de cárcel, lo único que pudo decir en su defensa es que la niña le había dicho que tenía experiencia con el sexo y las drogas desde los ocho años.

Samantha GeimerRoman Polanski aceptó declararse culpable de realizar un acto sexual ilícito a cambio de ser exculpado de los otros cinco cargos. Juró todo el tiempo que habían sido relaciones sexuales consentidas y que todo era una encerrona de la madre de la niña para sacarle dinero. Fue juzgado por violación y justo antes de que el juez dictara sentencia cogió el primer avión para Francia. La justicia no puede extraditarle porque Polanski tiene nacionalidad francesa. Si algún día pisa Estados Unidos se lo llevan a la cárcel de manera automática.

Según la ley vigente en California en aquella época. Acostarse con una menor aún con su consentimiento era delito. El cineasta infringió la ley pero la misma niña reconocía que en ningún momento fue forzada. Ahora, Samantha Geimer tiene casi cincuenta años y vive en Hawai con su marido y sus tres hijos. Dice que no guarda rencor a Roman Polanski.

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