Cómo hacer para que los niños coman sano

Entre las prisas y que los niños son bastante caprichosos no es fácil que coman siempre de todo. Hoy te damos algunos consejos para que consigas que coman sano y variado.

merienda

Está claro que los pequeños de la casa pueden volverse realmente caprichosos a la hora de sentarse a la mesa. De hecho, en ocasiones resulta muy complicado que coman bien, ya no solamente por sus gustos personales o por las manías que en la mayoría de los casos hacen que insistan en no llevarse a la boca verduras o pescado; sino también por el poco tiempo que tenemos los mayores, con una vida cada día más ajetreada para dedicarles, tanto a la preparación como a la paciencia. Pero para estas cosas, hay que buscarlo de dónde sea, y con un poco de psicología conseguiremos que nuestros pequeños bribones acaben por comerse todo lo que hay en el plato.

Cómo hacer para que los niños coman sano

Desde luego que el primer paso pasa por hacer examen de consciencia pensando nosotros lo que realmente estamos comprando. En ocasiones abusamos de productos preparados, productos con exceso de químicos o preparados con adobo que en realidad solo aportan sal y sustancias nada recomendables para la salud. Así que si queremos enseñar a los pequeños a comer sano, lo primero será eliminar en la medida de lo posible todos estos alimentos, que si bien nos hacen en ocasiones la vida más fácil son bastante poco aconsejables, y además, para lo que contienen y lo que rinden, excesivamente caros.

Una fórmula para lograr que nos de tiempo a todo es preparar la comida en mayores raciones y luego congelar parte del sobrante para sacarla los días que no tenemos tiempo. De esa manera nos aseguramos que ellos comen sano, y que en ningún momento vamos a abusar de sustancias incluso dañinas para la salud por apurar el ritmo frenético en el que actualmente vivimos. Unas lentejas que se calientan en el microondas al sacarlas del congelador, unas croquetas caseras que hicimos para un día y que guardamos para la cena de otro, o incluso lasaña son mucho más sanos que cualquier sobre que dice contener sopa, o preparados listos para cocinar que son arroces o que al menos se parecen.

Sin embargo, una vez hemos hecho ese examen de conciencia, aún quedan más cosas por remediar. Lo primero hacer que los pequeños acepten comer frutas y verduras a las cuales casi siempre les escapan. Para ello, tenemos dos métodos que casi nunca fallan. El primero de ellos colarlos en otros platos. Por ejemplo, a la paella le añadimos más verduras. A la sopa le trituramos el contenido que sabemos nos pondrán pegas y acabarán por comerlo y además dirán que está bueno. El segundo es una táctica que funciona siempre con los más pequeños de la casa; ser creativo.

En realidad, las tardes de fin de semana que siempre buscamos cientos de planes con los que divertirnos pueden ser un momento perfecto y además resultar económico y gratificante ver como ellos se divierten, hacemos un plan en familia, y además conseguimos que se planteen comer de todo. Presentarles a los vegetales y a las verduras como un mundo por descubrir les encantará. Cortarlos en daditos para hacer el plato que tenías pensado, o crear un postre lleno de frutas con sus propias manos hará que tengan mucho más apetito y que quieran probar aquello a lo que siempre se han resistido. Un truco que va de perlas es buscar diseños de sus dibujos animados preferidos e intentar crearlos con nuestros ingredientes culinarios.

Con respecto al menú de los colegios, que tanta polémica está generando porque muchas familias no se lo pueden permitir, y otras tantas han puesto el grito en el cielo al descubrir las muchas cosas que comen sus pequeños, poco abundantes, poco variadas y además en muchas ocasiones muy poco apetecibles; lo mejor es que intentes conocerlo un poco más a fondo pidiendo al tutor que te explique cómo funciona el servicio o acercándote tu misma. Si por el contrario, eres de las madres que prefieren que sus hijos lleven la comida de casa, entonces internet puede ser tu gran aliado para encontrar recetas saborsas de esas que les gusten y que a ti te aseguren que van a crecer comiendo sano y variado.

Por último, y no menos importante, para que los pequeños no le hagan ascos al pescado lo mejor es volver al truco primero pero un poco modificado. Hacer por ejemplo filetes de pescado rebozado con formas, croquetas de pescado, o otros platos que lo contengan sin que se note puede ser la apuesta perfecta. Aunque no sé muy bien porqué a los pequeños casi nunca les gusta el pescado y luego cuando crecen, acaban por apreciar su sabor. Algo habrá que explique este fenómeno porque a pocos niños conozco que digan que les gusta. Y yo recuerdo que de pequeña no le tenía mucha pasión y ahora me encanta. ¿A ti también te ha pasado?

Imagen: sarihuella

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