Dudas frecuentes de padres primerizos

Cuando llega a casa el recién nacido el cambio de hábitos es fundamental. Seguro que no sabes por donde empezar. Si quieres saber como organizarte, el siguiente artículo puede ayudarte.

Consejos fundamentales para padres primerizos

Convertirse en padres es una tarea complicada pues es algo que no te enseñan y que tienes que empezar a aprender sobre la marcha cuando el bebé ya está en casa. Un bebé recién nacido es hermoso, pero también es pequeño, frágil e indefenso y requiere tantos cuidados que a veces no sabemos ni que hacer ni por donde empezar.

Un bebé trae bajo el brazo un montón de felicidad, pero sus continuos cuidados conllevan mucho cansancio y un cambio de rutinas, por eso es necesario organizarse y pedir ayuda si la situación os desborda. Hay que entender que el bebé es un desconocido y que los padres primerizos deben adaptarse poco a poco a sus continuas necesidades y pensar que no hay padres perfectos y que si se cometen errores no es ningún problema porque poco a poco se van solucionando. Lo importante es no desesperarse y tener paciencia.

Cuando el bebé llega a casa hay que pensar en cuatro cosas:

  1. Alimentación
  2. Sueño
  3. Llanto
  4. Limpieza

Los tips básicos a tener en cuenta

Consejos sobre la alimentación

Te vas a sorprender del tiempo que vas a tener que pasar alimentando a tu bebé tanto si le das el pecho como el biberón, pues un bebé recién nacido necesita comer cada dos o tres horas. Si le das el pecho a tu bebé debes saber que la leche del principio es más liquida y la del final es más completa pues contiene mayor cantidad de grasa.

Es normal que el bebé al terminar de comer expulse un poco de leche por la boca y también es natural que eructe para saber que ha hecho bien la digestión.

Un bebé que come correctamente debe dormir bien, ir ganando peso poco a poco y mojar entre cuatro y cinco pañales diarios.

Consejos sobre el sueño

Cuando el bebé llega a casa, es fundamental organizarse para poder descansar tanto de noche como de día. Si el bebé toma pecho, la madre debe descansar al mismo tiempo que el bebé, dejando que su pareja o familiares se encarguen del resto.

No es recomendable que el bebé duerma en la cama de los padres, pues existe el riesgo de aplastarlo o asfixiarlo cuando el sueño os invada. Lo mejor es colocar un pequeño moisés al lado de la cama sobre todo en los primeros meses cuando las tomas son más frecuentes.

A partir del mes y medio el bebé debe acostumbrarse a los ciclos de luz y oscuridad y también a los ruidos de la casa durante las siestas.

Tu bebé debe dormir siempre boca arriba para evitar el síndrome de muerte súbita del lactante. Debes poner siempre al bebé en esta posición y fijarte que siga así durante todo el sueño.

Consejos sobre el llanto

Llorar es la única forma que conoce tu bebé para comunicarse contigo. Tu bebé puede llorar por hambre, frío, calor, por tener el pañal sucio, por gases, porque no puede dormir o porque se siente mal. A medida que pase el tiempo seguro que vais a saber porque llora vuestro bebé.

Algunos bebés lloran más que otros, por eso si vuestro bebé es de los llorones la solución es darle un pequeño paseo en su cochecito, pero si no os apetece salir de casa la solución puede ser un pequeño masaje, cantarle una canción o hablarle con suavidad. Cuando llora el bebé necesita mucho cariño.

Un buen consejo cuando el pequeño llora es no perder nunca los nervios porque si os nota alterados llorará más todavía.

Consejos sobre la higiene del bebé

Los padres primerizos suelen tener la obsesión de esterilizarlo todo. Debes entender que no es necesario porque el bebé debe entrar en contacto con bacterias para ayudarle a crear sus propias defensas.

En lo referente al baño, no es necesario que lo hagas todos los días, con bañarlo tres o cuatro veces a la semana es suficiente, pero debes lavarle bien el culito en cada cambio de pañal y también es importante que le laves las manitos.

Para saber si tiene frío, tócale las manos o los pies, si están fríos abrígalo y si están muy calientes es que tiene calor. Si está sudando por el cuello y por la cabeza es que tiene calor.

Ante todo debes recordar que no existen los padres perfectos y que el cuidado del bebé requiere tiempo y paciencia por eso es fundamental adaptarse poco a poco y entender que la crianza de un niño es una etapa de continuo aprendizaje. Ya verás que ser padres es la mayor aventura de la vida.

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